lunes, 12 de mayo de 2025

GRADO 11- PRIMER PERÍODO- TEXTO GUÍA 7: IDEALISMO ALEMÁN - 2026

 

GRADO 11-TEXTO GUÍA 7- PERÍODO 1

EL IDEALISMO ALEMAN

Por idealismo se entiende toda doctrina filosófica en la cual la realidad es interpretada como idea. Sin embargo, cabe diferenciar dos tipos de idealismo: Ontológico, en el cual se interpreta que la realidad es una idea; y el Epistemológico, donde se afirma que la realidad sólo se conoce como un concepto. En la historia de la filosofía son muchos los seguidores de doctrinas idealistas. Pero, en resumen, puede decirse que este sistema filosófico se centró en las ideas, en las percepciones del mundo y de las cosas, más que en las cosas mismas.

En la época moderna surgió en Alemania una doctrina filosófica denominada idealismo, de la cual fue Kant uno de sus fundadores junto con Fichte, Schelling y Hegel.

*J. G. FICHTE (1762-1814).

Nació en Rammenau, Alemania. Protegido por un noble, comenzó estudios de teología en Wittenberg y los prosiguió en Jena y Leipzig. Cuando se dedicaba a la enseñanza privada, conoció en 1790 la doctrina de Kant, que le produjo gran impresión y lo impulsó a adoptar su propio modo de filosofar. Profesor desde 1794 en la Universidad de Jena como sucesor de Reinhold, fue acusado de ateísmo a causa de un trabajo publicado en el Philosophisches journal (1798) relativo a la identidad de la providencia divina con el orden moral, lo que motivó, finalmente, su destitución. Nombrado profesor en Erlangen desde 1805 y tras una breve residencia en Koenigsberg, regresó a Berlín, donde pronunció en el invierno de 1807 1808 sus discursos a la nación alemana, durante la ocupación de la capital por las tropas napoleónicas, posteriormente fue profesor y rector de la universidad de Berlín.

Las vicisitudes de la vida de Fichte y sus experiencias vitales, se enlazaron siempre con su pensamiento filosófico enteramente dominado por su carácter voluntarioso y aplicado, en su más profundo sentido, al sector de lo religioso y de lo moral. Su propósito fue, exponer y comprender a Kant en su espíritu y no en su letra muerta, decir lo que Kant había callado o ignorado. Fichte partió de dos problemas fundamentales dilucidados en la crítica kantiana y, a su entender, insuficientemente resueltos: el problema de las condiciones de la posibilidad de la experiencia, transformado en el problema del fundamento de toda experiencia. Fichte consideraba que el yo humano es lo único real que todo lo crea, no es sólo razón sino también voluntad, no es sólo conocimiento, sino acción.

Una de las ideas centrales de su pensamiento era que el mundo empírico no es otra cosa que una creación mental del ser humano y que el principio de la realidad constituía el yo. O sea, para Fichte lo real consistía en el producto de la actividad subjetiva y el ser estaba fundado en la inteligencia. Por otra parte, rechazó la idea kantiana de la cosa en sí o noúmeno (un objeto en sí mismo que no podía conocerse por estar fuera de la experiencia). Al contrario de Kant, que distinguía entre objeto conocido y sujeto cognoscente, Fichte centró su pensamiento en el sujeto creador, un sujeto máximamente espontáneo, activo y hacedor, al que denominó yo, y que era pura acción; pero esta acción sólo podía pertenecerle al propio yo una vez separado de la carga de la cosa en sí.

El idealismo, para Fichte, era toda filosofía que partía de una reflexión sobre la realidad, negando la existencia de las cosas fuera del pensamiento; por lo cual sostuvo que el principio de la realidad era el yo, quien constituía tanto la parte formal como material del conocimiento. El idealismo de Fichte afirmó que el yo era acción; esto implicaba que todas las cosas del mundo, que se encontraban ante el sujeto, habían sido creadas por éste. Según Fichte, lo real era el producto de la actividad subjetiva, del yo absoluto, como denominaba a su primer principio de la filosofía.

En el campo de la filosofía práctica, le interesaron particularmente los asuntos relacionados con las bases de la moral y de la estructura jurídica del Estado. Como premisa de la filosofía práctica, consideró un sistema teórico científicamente elaborado, que debía reunir bajo el mismo principio la teoría del conocimiento y la filosofía práctica, incluidas la filosofía del derecho y de la moral, en una comprensión del ser y del destino.   En el idealismo subjetivo de Fichte se identifican razón y voluntad, y primó la razón práctica sobre la razón pura. Su obra: Teoría de la ciencia, pretende abarcar todo el conocimiento humano con sus teorías del yo y del no yo.

*F. W. SCHELLING (1775-1854).

Nació en Leonberg, Alemania. Era hijo de un párroco y, a los 15 años, cursó estudios en la Facultad de Teología de Tubinga, donde conoció a Hegel. También estudió en Leipzig, y fue discípulo de Fichte. En 1795, cuando contaba 20años, redactó algunos escritos aclaratorios de la doctrina de la ciencia de Fichte, que culminaron en la publicación de una de sus primeras obras. Estos escritos fueron desaprobados por el mismo Fichte, lo que llevó a su distanciamiento. En 1798, trabajó como profesor en la Universidad de Jena, donde conoció diversos escritores románticos. En esa época sintió un gran interés por la filosofía de la naturaleza y se alejó todavía más del pensamiento fichteano, pero sin perder su tradición idealista e intentó compaginar la naturaleza y el yo, considerando que ambas realidades debían ser complementarias. En 1803 pasó a la Universidad de Wurzburgo, donde se orientó más por la filosofía de la religión y se interesó por el problema ético de la libertad. En 1806 se trasladó a Múnich, donde fue nombrado miembro de la academia de las ciencias y secretario general de Bellas Artes. Por esta época se encontraba más próximo a la religión y a la reacción política; de igual forma, fue también el período en que su pensamiento se distanció progresivamente del de Hegel, lo cual generó cierto rencor entre ambos filósofos. En1809, se trasladó a Erlangen y a Berlín. Regresó de nuevo a Múnich en 1829, como profesor de dicha ciudad, en pleno apogeo del éxito de Hegel. Schelling criticó abiertamente su filosofía y empezó a desarrollar lo que él llamó filosofía positiva, opuesta a la racional o negativa de Hegel. En 1841 fue llamado por el rey Federico Guillermo IV de Prusia para ocupar la cátedra que había sido de Hegel en Berlín, quien había muerto 10 años antes. Allí continuó con su tarea docente hasta 1845. Más tarde se trasladó a Suiza, donde murió en el año de 1854.

Schelling es conocido sobre todo por su filosofía de la naturaleza. Desarrolló este pensamiento desde la concepción fichteana. Para Fichte la naturaleza o el mundo, era el resultado de una actividad inconsciente del yo: el yo se ponía un límite para llegar a ser consciente y este límite constituía el no-yo o la naturaleza; por lo que la naturaleza, para Fichte, era algo negativo porque consistía en una oposición del yo y sólo existía para que el yo actuara y, en consecuencia, carecía de entidad y libertad propias. Schelling, por el contrario, le dio a la naturaleza un sentido de realidad positiva, deseaba eliminar la idea negativa de la naturaleza y retornarle su fuerza vital y creadora, pues era independiente del yo y poseía un origen propio. También partió de la idea de lo absoluto, considerándolo como la unidad sintética de los contrarios. O sea, lo absoluto es la unidad viviente (espiritual) dentro de la cual se encuentra, en forma de germen, todas las diversidades que se conocen en el mundo. Por tanto, lo que Schelling intentó hacer fue conciliar la idea del yo absoluto con la naturaleza, los cuales se habían considerado como opuestos.

Analizada en su conjunto, la filosofía de Schelling se centró en el absoluto, que se conocía a sí mismo a través del proceso del creador. Aunque a lo largo de su existencia partió de uno de los dos aspectos (la naturaleza o el yo absoluto), descubrió en el absoluto el principio que explicaba toda la realidad.

*G.W. F. HEGEL (1770-1831)

Nació en Stuttgart en 1770. Después de haber estudiado la secundaria en su ciudad natal, ingresó en la Facultad de Teología de Tubinga, donde se hizo amigo de Schelling y del poeta Holderlin, con quienes compartió su entusiasmo por la Revolución Francesa y la antigüedad clásica. Al finalizar los estudios trabajó como preceptor de varias familias acomodadas de Berna y Fráncfort, desde 1793 a 1800. En esa época escribió diversos trabajos, básicamente de contenido religioso, aunque ya se manifestaban algunos temas de su sistema filosófico posterior. En 1801 presentó su tesis de habilitación en la Universidad de Jena, donde fue nombrado profesor extraordinario en 1805. Posteriormente, la invasión napoleónica y la batalla de Jena terminaron con su carrera universitaria en esa ciudad. Entre 1809 y 1817 dirigió el Gymnasium en Núremberg y en 1818 fue nombrado profesor de la Universidad de Berlín, donde alcanzó su fama definitiva como filósofo. En 1829 lo nombraron rector de dicha Universidad. Murió en noviembre de 1831, víctima del cólera.

Es considerado el máximo representante del idealismo absoluto. De igual forma es el prototipo del intelectual puro y del hombre lógico y racional. En su filosofía se impuso este aspecto racional, porque para él lo absoluto era la razón. A la pregunta metafísica ¿Qué es lo que existe?, Hegel contestó “existe la razón”, y todo lo demás constituían fenómenos o manifestaciones de ésta. A continuación, se expondrán algunos aspectos de su pensamiento.

-EL IDEALISMO ABSOLUTO

Como ya se insinuó, para Hegel lo único que existe es la razón identificada por este filósofo con lo absoluto. Además, él la concibió como una potencia dinámica llena de posibilidades que se desenvolvían en el tiempo. Desde el estudio de lo que Hegel denominó lógica, la razón planteó sus afirmaciones, a continuación expuso las contradicciones y finalmente reconcilió a ambas en otra tesis superior(proceso conocido como dialéctica), lo que llevó a que la razón misma fuera creando su propio fenómeno o su manifestación en cosas materiales: en las formas matemáticas,  las más elementales de la razón; las causales, constituyen lo más elemental de la física; las finales, que son las formas de los seres vivientes y, por último, en las formas intelectuales, psicológicas, en el hombre y en la historia.

Hegel aprovechó los planteamientos deducidos de la teoría de la ciencia de Fichte, en especial los conceptos de síntesis, antítesis y síntesis, aunque sus conclusiones filosóficas fueron diferentes. Él vio la filosofía de Fichte como un idealismo subjetivo donde la eterna oposición del yo y del no-yo, al no poder resolverse, debía ser negada.  Schelling la consideró la filosofía como un idealismo objetivo, al darse la identidad del yo y del no-yo en la naturaleza. La filosofía de Hegel, en cambio, se conoce como idealismo absoluto por que conservó el concepto auténtico de absoluto, considerándolo como la idea universal y única. El resultado de la filosofía de Hegel fue concebir la realidad como el despliegue y manifestación de la idea, es decir, el despliegue y manifestación del absoluto. Por tanto, la idea tenía primacía sobre todo lo demás y se auto manifestaba en el mundo. 

- LA DIALÉCTICA

Ésta es el proceso de despliegue del absoluto, que consistía en un proceso de oposición y enfrentamiento de elementos contrarios que finalmente se reconciliaban. Tal despliegue sólo podía comprenderse si se abandona el pensamiento rígido y se introducía la lógica de la contradicción o el poder de lo negativo. Hegel creía que el error de todas las filosofías anteriores era el de no haber comprendido el carácter dinámico de la realidad. La realidad no era fija, estaba en continua transformación, regida y movida por la contradicción; por lo que esta realidad era dialéctica y el método que pretendía comprenderla, también debía serlo. El proceso dialéctico del absoluto y de la realidad podía entenderse en tres momentos, que Fichte denominó como tesis, antítesis y síntesis; pero Hegel se refirió a ellos como afirmación, negación de la afirmación y negación de la negación. La realidad, concebida de esta forma, constituyó un proceso cíclico de superación, movido por la tensión de los contrarios. En este proceso dialéctico, según Hegel, nada se pierde, pues las contradicciones de la realidad tienen un sentido y la superación de la síntesis implicaba siempre un movimiento hacía la superación. Con este método de conocimiento, el hombre podía alcanzar el saber absoluto.

- EL ESPÍRITU

Hegel considera, como otros filósofos idealistas, que el conocimiento se basaba en la relación sujeto-objeto, pero él pretendía superar las aparentes contradicciones entre ellos integrándolos en una sola identidad, daba en la conversión del objeto en sujeto. El espíritu se transforma y avanza dialécticamente hasta el espíritu absoluto, a la vez sujeto y objeto, ser y pensar, conciencia y realidad. El espíritu comienza su camino como pura sensación para llegar a ser, al final del camino, razón absoluta o espíritu absoluto. Este viaje se desarrolla en tres momentos: en primer lugar, un momento subjetivo en el cual el espíritu se contempla a sí mismo y se quiere conocer; en segundo término, dicho espíritu trata de unificar la individualidad con la universalidad (espíritu objetivo); por último, el espíritu supera la contradicción entre el espíritu subjetivo y el objetivo en el espíritu absoluto. A partir de aquí el espíritu absoluto se expresa en tres formas fundamentales: el arte o la estética, la religión y la filosofía.

- ÉTICA Y POLÍTICA

El deber, según Hegel, no es el producto de un juicio individual. Los individuos sólo son íntegros en la medida en que mantienen relaciones sociales; por eso el único contexto en que el deber puede existir de hecho es en el plano social. Por tanto, la pertenencia al Estado es uno de los mayores deberes posibles que cabe asumir al individuo. Para Hegel el estado constituía la máxima expresión del espíritu objetivo y lo consideraba como una realidad primaria, pues se trataba del espíritu nacional que existía y se justificaba por sí mismo, era autónomo y soberano. En otras palabras, el Estado es la manifestación de la voluntad general, que es la más alta expresión del espíritu ético. El sometimiento a esa voluntad general es el acto propio de un individuo libre y racional. Aunque Hegel también consideraba que el Estado constituía como objetivo la consecución de la libertad de todo el pueblo en su conjunto (no la de las personas individuales), responsabilizó al Estado de todo el poder y el control; lo cual llevó a que surgieran teorías totalitarias, tanto de derecha como de izquierda.

BIBLIOGRAFÍA:

-          Reale, Giovanni y  Antiseri, Darío. “Historia del pensamiento filosófico y científico”. III tomos. Editorial Herder S.A., Barcelona, 1988

-          Ferrater Mora, José. “Diccionario de filosofía”. IV tomos. Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 1994

-          Onfray, Michel. “Las sabidurías de la antigüedad”. Editorial Anagrama. Colección Argumentos. Barcelona, 2007

 

GRADO 11- PRIMER PERÍODO-TEXTO GUÍA 6: IDEALISMO TRASCENDENTAL DE KANT- 2026

 

GRADO 11- TEXTO GUÍA 6- PERÍODO 1 

IDEALISMO TRASCENDENTAL DE KANT

INMANUEL KANT (1724-1808). Nació en Konigsberg, ciudad de Prusia Oriental (hoy se llama Kaliningrand y forma parte de un territorio Soviético), en el seno de una familia modesta de artesanos, de probable origen escocés. Fue el pensador más brillante de la edad moderna. Llevó a cabo en la filosofía una revolución que él mismo asimiló a la que Copérnico realizó en astronomía.

El filósofo alemán del siglo XVIII, exploró la idea que la razón pueda regir el mundo de la experiencia. En sus críticas a la ciencia, moral y arte, Kant intentó extraer normas universales a las que, según él, toda persona racional debería suscribirse. En su Crítica de la razón pura (1781) sostenía que las personas no pueden comprender la naturaleza de las cosas en el universo, pero pueden estar racionalmente seguros de lo que experimentan por sí mismos. Dentro de esta esfera de la experiencia, nociones fundamentales como espacio y tiempo son ciertas.

El racionalismo crítico de Kant buscó la síntesis de las dos grandes corrientes del pensamiento occidental. De un lado el idealismo racionalista que era la tradición de dónde provenía Kant, y del otro, el empirismo de origen inglés. El racionalismo crítico Kantiano criticó las exageraciones metafísicas del idealismo, que desconocía el papel de la experiencia y de los sentidos, como la reivindicación del papel activo de la razón en el conocimiento y la moral, al desechar toda visión meramente inmediatista del conocimiento y con ello examinar el empirismo, aunque de esta corriente también asimiló la importancia de la experiencia sensible. A continuación, se expondrán los aspectos más importantes de su pensamiento.

-EL CONCEPTO KANTIANO DE APRIORIDAD

“Cuando hablamos de a prioridad estamos hablando de las condiciones lógicas (previas) que posibilitan el conocimiento, pero no del contenido mismo del conocimiento.” En otras palabras, se habla de la programación lógica que tienen todos los humanos para conocer tanto espontáneamente como científicamente. Sin embargo, dicha programación en la especie, no se da teóricamente o en abstracto; pues siempre opera en una realidad específica y en una experiencia real. De hecho, siempre la a prioridad está presente en una determinada experiencia y, con ello, condiciona el tipo de conocimiento, al transformar el entorno.  Cuando se dice que de acuerdo con la a prioridad o la forma lógica, es como se conoce, y así mismo se cambia la realidad, se quiere señalar que la relación del entendimiento frente a la realidad no es pasiva, sino activa.

Al configurar un tipo de experiencia humana, el conocimiento conlleva relaciones de trascendencia y de síntesis de la realidad, por ser mucho más que un simple reflejo pasivo del mundo exterior. La programación lógica siempre está efectuando una síntesis dentro del mismo entendimiento y después de la experiencia sensible, exista conciencia o no de ello. De lo anterior se puede deducir que las condiciones de posibilidades lógicas del conocimiento humano, están programadas de tal manera, que condicionan de antemano (a prioridad) toda la experiencia que cualquier persona pueda tener, de una forma particular. Dicha forma particular la estudió Kant como trascendental y como sintética, en la medida en que antes de toda experiencia posible (a prioridad) se conformaba una manera especial de conocer, que implicaba la producción de conocimiento, con base en la relación del entendimiento con la realidad inmediata. Para Kant la síntesis la establece el entendimiento en sí mismo, por su configuración lógica (síntesis a priori) o en relación con la experiencia empírica inmediata (síntesis a posteriori).

-LOS DIVERSOS JUICIOS.

Según Kant, el conocimiento científico consta fundamentalmente de proposiciones o de juicios universales y necesarios y, además, incrementa de manera continuada el conocer. Un juicio consiste en la conexión entre dos conceptos, uno de los cuales (A) sirve de sujeto, y el otro (B), de predicado. Para Kant el pensamiento está estructurado por tres tipos de juicios:

- uno, El juicio analítico. Es el juicio formulado a priori, sin necesidad de apelar a la experiencia, ya que con él se expresa de un modo distinto el mismo concepto expresado mediante el sujeto. Por consiguiente, es universal y necesario, pero no amplía el conocer. Por lo tanto, la ciencia se vale en muchos casos de estos juicios para aclarar y explicar gran número de cosas, pero no se basa en ellos cuando amplía su propio conocimiento. El juicio típico de la ciencia no puede ser el juicio analítico a priori.

-Dos, El juicio sintético, por el contrario, siempre amplía mi conocer, en la medida en que siempre me dice del sujeto algo nuevo, algo que no estaba contenido implícitamente en él. Ahora bien, los juicios sintéticos más corrientes son los  formulados con base en la experiencia, es decir, los juicios experimentales. Todos los juicios experimentales son sintéticos, y como tal, “amplían el conocimiento”. Sin embargo, la ciencia no puede basarse en ellos porque justamente al depender de la experiencia, son todos ellos a posteriori y, por lo tanto, no pueden ser universales y necesarios. De los juicios de experiencia pueden obtenerse, todo lo más, algunas generalizaciones, pero en ningún caso la universalidad y la necesidad.

- La ciencia así, se basa en un tercer tipo de juicios: en aquella clase de juicios en los que el carácter a priori, es decir, la universalidad y la necesidad, se unifican al mismo tiempo con la fecundidad, es decir, la sinteticidad. Estos son llamados, los juicios sintéticos a priori.

- LA REVOLUCION COPERNICANA DE KANT

Para Kant la física surgió como ciencia cuando hubo una revolución en el modo de pensar anterior, que consistió en un desplazamiento del punto focal de la investigación física, desde los objetos hasta la razón humana, gracias al descubrimiento que la razón, halla en la naturaleza, aquello que la razón ha colocado ahí. Ellos comprendieron que la razón solo ve lo que ella misma produce, de acuerdo con su propio designio y mediante los principios de sus juicios de acuerdo con leyes inmutables, debe presentarse ante la naturaleza y exigirles respuestas a sus preguntas; sin dejarse guiar por ella, pues si así no fuese, nuestras observaciones, realizadas al azar y sin un propósito preestablecido, nunca llegarían hasta una ley necesaria, ya que es lo que la razón necesita y lo que busca. Es necesario pues que la razón se presente ante la naturaleza llevando en una mano los principios, únicos que hacen posible que los fenómenos concordantes posean valor de ley; y en la otra, el experimento que ella haya imaginado según tales principios, para que la naturaleza le instruyan, no como si fuese un alumno limitado a oír todo lo propuesto por el maestro, sino como juez, que obligue a los testigos a responder a las preguntas realizadas.

Hasta aquel momento se había intentado explicar el conocimiento suponiendo que el sujeto giraba alrededor del objeto; pero, como así quedaban sin explicación muchas cosas, Kant invirtió los papeles y puso al objeto a girar en torno al sujeto. Copérnico había llevado a cabo una revolución análoga: si la tierra permanecía quieta en el centro del universo y los planetas giraban alrededor de ella, muchos fenómenos quedaban inexplicados y, por lo tanto, a Copérnico, se le ocurrió mover la tierra y hacerla girar en torno al sol. Desde el punto de vista de Kant, no es el sujeto el que, al conocer, descubre las leyes del objeto, sino al revés, el objeto al ser conocido se adapta a las leyes del sujeto que le recibe desde el punto de vista cognoscitivo. Kant supone con su revolución, que la intuición sensible no se regula según la naturaleza de los objetos, sino que los objetos han de regularse de acuerdo con la naturaleza de nuestra facultad intuitiva. De manera análoga, supone que el intelecto no debe regular a los objetos para extraer los conceptos, sino al revés: los objetos, en cuanto pensados deben ajustarse a los conceptos del intelecto y concordar con ellos. En conclusión, “a priori, sólo conocemos de las cosas aquello que nosotros mismos hemos colocado en ellas.”

Después de la revolución kantiana ya no se puede hablar de condiciones del objeto en sí, sino únicamente de condiciones del objeto en relación con el sujeto; por tanto, el elemento trascendental (o el elemento que decide qué se va a conocer) se desplaza desde el objeto hasta el sujeto. Por consiguiente, trascendental es aquello que el sujeto pone en las cosas en el acto mismo de conocerlas.

LA ESTÉTICA TRASCENDENTAL.

Planteada en la Crítica del Juicio. Kant llamó estética a la doctrina acerca de los sentidos y de la sensibilidad, pero no en el sentido moderno sino en el griego (aisthesis que en griego significa sensación y percepción sensorial). La estética trascendental es la doctrina que estudia las estructuras de la sensibilidad, o el modo en que el hombre se forma el conocimiento sensible. Él consideró la estética trascendental como la ciencia que trata sobre todos los principios a priori de la sensibilidad, se entiende por principio a priori el modo de funcionar de la sensibilidad o programación particular. La sensibilidad es la capacidad que el ser humano tiene de ser modificado o afectado por los objetos, percibidos por la intuición. El hombre, según Kant, tiene un solo tipo de intuición, la sensibilidad, pues cuando el intelecto piensa no intuye, sino que siempre se refiere a los datos suministrados por la sensibilidad. 

El objeto de la intuición sensible se llama fenómeno, que significa aparición o manifestación. Por tanto, mediante el conocimiento sensible no se capta el objeto tal como es en sí, sino tal como se aparece, porque la sensación es una modificación que el objeto produce en el sujeto y, por lo tanto, un aparecer del objeto tal como se manifiesta mediante esa modificación. Kant consideró dos tipos de intuición: intuición empírica, el conocimiento en el cual están presentes de manera concreta las sensaciones; e intuición pura, la forma de la sensibilidad considerada con exclusión de la materia o dejando de lado las sensaciones concretas. Las intuiciones puras o formas de la sensibilidad son solamente dos: el espacio y el tiempo, por ser modos y funciones propias del sujeto.

Resumiendo, la estética trascendental muestra cómo se transforma la realidad, por medio de la síntesis que la sensibilidad efectúa del material sensible exterior, al punto que el fenómeno capta la forma como se aparece algo, pero no ese objeto en sí; lo cual sólo es posible porque existe una a prioridad sensible que procesa el material, ya que está previamente programado para ello.

- LA MORAL DE KANT

Esta se expuso en la Crítica de la Razón práctica. El ser humano está programado en el terreno de la ética y la moral, según Kant, a proceder conforme a la libertad, para trascender y sintetizar su realidad; dicha programación se rige por imperativos y máximas de diversa universalidad que constituyen las reglas del actuar y, por su libertad, el ser humano puede acogerse o separarse, pero jamás podrá evadirlas a de ellas. El imperativo categórico de la moral kantiana reza de la siguiente forma: “Actúa de modo que la máxima de tu voluntad tenga siempre validez, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal,” es decir, que la máxima (intención subjetiva) se convierta en ley universal (realidad moral objetiva). La existencia de la ley moral surge espontáneamente y se impone a la conciencia como un hecho de la razón, que sólo se puede explicar si se admite la existencia de la libertad, pues se tiene conciencia de la libertad precisamente porque antes que nada se tiene conciencia del deber.

En síntesis, se conoce primero la ley moral (el deber) en cuanto hecho de la razón y después se infiere la libertad, como su fundamento y su condición. Así, no se debe actuar para conseguir la felicidad, sino actuar únicamente por puro deber. Sin embargo, al actuar por puro deber, el hombre se vuelve digno de felicidad, lo cual tiene consecuencias muy importantes para la vida individual y colectiva del hombre.

BIBLIOGRAFÍA:

-          Reale, Giovanni y  Antiseri, Darío. “Historia del pensamiento filosófico y científico”. III tomos. Editorial Herder S.A., Barcelona, 1988

-          Ferrater Mora, José. “Diccionario de filosofía”. IV tomos. Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 1994

-          Onfray, Michel. “Las sabidurías de la antigüedad”. Editorial Anagrama. Colección Argumentos. Barcelona, 2007

-          García –Borrón, Juan Carlos. “Historia de la filosofía”. La antigüedad. Ediciones del Serbel, Barcelona, 1998

-          Atlas Universal de filosofía. Manual didáctico de autores, textos, escuelas y conceptos filosóficos. Editorial Océano. Barcelona, 2005

-          Recopilación: Francisco Javier Vélez Paniagua