martes, 12 de mayo de 2026

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 1- 2026- ILUSTRACIÓN

 

GRADO 11-EXPOSICIÓN 1 -PERÍODO 2

LA ILUSTRACIÓN

Se trató de un movimiento intelectual, artístico y filosófico que surgió en el siglo XVIII y se caracterizó por la revisión de la concepción del mundo y del hombre bajo la luz de la razón y de la experiencia. El movimiento partió de las transformaciones ideológicas del renacimiento y se fortaleció por las revoluciones políticas y económicas acaecidas en Inglaterra en los siglos XVII y XVIII. Tiene su origen en Gran Bretaña, pasa a Francia, donde adquirió forma, para generalizarse en el resto de Europa. El siglo XVIII se distinguió por una serie de conmociones sociopolíticas que transformaron los sistemas de administración del Estado y la planificación de la economía de estos, como lo indican los hechos de la independencia de Estados Unidos (1783), la Revolución Francesa y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789). A todo ello contribuyeron, en gran medida, los filósofos de la época marcados por un gran entusiasmo en el triunfo de la razón humana.

La Ilustración criticó todos los prejuicios que habían impedido a los individuos el libre uso de su propia capacidad de pensar y de actuar, por lo que consideraban que la educación del pueblo debía buscar que éste fuera capaz de hacer uso de su propia razón. El término Ilustración, precisamente, se refería a la luz de la razón, que debía guiar el pensamiento de los hombres. Esta luz debía eliminar, por tanto, los valores tradicionales que habían dominado la Época Medieval, fundamentada en la fe ciega y en el equilibrio religioso. Sin embargo, se debe anotar que la razón ilustrada es una adquisición del hombre y no un legado divino, como se considera en algunos racionalistas. Por este motivo también se conoció el siglo XVIII como el Siglo de las Luces.

En el campo de la filosofía, el pensamiento ilustrado se olvidó de la metafísica pura, y se dedicó al estudio experimental de la constitución de la materia y de la vida. En religión, se criticó las religiones positivistas y las formulaciones del ateísmo. Se dio también una gran preocupación por el estudio de la naturaleza y sus leyes, lo que trajo importantes avances científicos en los campos de las ciencias naturales, la física, la química y la matemática; pero la tendencia más importante dentro del movimiento ilustrado la constituyó el enciclopedismo, que es el conjunto de principios filosóficos e ideas de los ilustrados franceses del siglo XVIII. Según los enciclopedistas, la razón era la que conducía al descubrimiento de verdades simples y evidentes, así como la única fuente válida de conocimiento junto a la experiencia. Por tal sentido, es posible deducir que el racionalismo y el empirismo fueron las bases sobre las que el pensamiento enciclopedista elaboró su concepción del mundo. El texto que Kant escribe en la respuesta a la pregunta ¿Qué es la Ilustración?, sintetiza las características de esta época. Kant dice lo siguiente: “La ilustración es el abandono por el hombre del estado de minoría de edad que debe atribuirse a sí mismo. La minoría de edad es la incapacidad de valerse del propio intelecto sin la guía de otro. Esta minoría es imputable a sí mismo, cuando su causa no consiste en la falta de inteligencia, sino en la ausencia de decisión y de valentía para servirse del propio intelecto sin la guía de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten la valentía de utilizar tu propia inteligencia! este es el lema de la Ilustración”. A continuación, se exponen algunos aspectos del pensamiento de sus máximos representantes.

*MONTESQUIEU (1689-1755)

Su verdadero nombre era Charles-Louis de Secondat, aunque se le conoce más como barón de la Bréde y de Montesquieu. Criado en el seno de una familia noble, estudió derecho en Burdeos y en París, lo cual le permitió más tarde dedicarse al ensayo político e histórico. Fue seguidor de la filosofía de Descartes, Spinoza y Newton. Su pensamiento osciló entre el idealismo y el materialismo. No centró su ética en la virtud sino en la felicidad, considerada como un moderado movimiento hacia un objeto accesible. Pero su pensamiento se orientó más al campo social y político.

En 1721 publicó sus famosas Cartas persas, que son una crítica sobre la realidad francesa, y que fueron prohibidas al año siguiente. En 1734 publicó Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos, reflexión de corte histórico y moral. Su principal obra, El espíritu de las leyes, fue publicada en 1748, en la cual expone su teoría acerca de un orden en el acontecer histórico y unas leyes que condicionan la actuación humana. Según él los códigos legales y las instituciones que rigen la vida de los pueblos, guardan una estrecha relación con unos condicionantes de carácter cultural, como las costumbres, la religión o la economía, y otros de tipo natural, como el clima o la geografía. No le bastó con reconocer las leyes del universo político, sino que pretendió reducir la multiplicidad de estas leyes a unos principios determinados.

*VOLTAIRE (1694-1778)

Su nombre original era Fancois-Marie Arouet, más conocido como Voltaire. Nació en París y estudió en el colegio jesuita Louis-Le-Grand, de cuya formación religiosa siempre se burló. Fue escritor, filósofo y enciclopedista y una de las figuras más sobresalientes de la Ilustración. Aunque se le considera un escritor polifacético y poco sistemático, es un símbolo del enciclopedismo y de las modernas ideas ilustradas que defendieron la libertad de pensamiento, la tolerancia y la justicia como instrumentos superadores de la ignorancia, el dogmatismo y las supersticiones de toda clase.

Su espíritu independiente le llevó a atacar cuestiones fundamentales de su tiempo, como el absolutismo y la superstición, por considerarlas alejadas de la razón y no sometidas al examen de la reflexión y el análisis. En todos sus escritos se destacó por la claridad crítica y la demoledora y mordaz franqueza de su pluma, que le ocasionaron numerosos problemas y enemistades a largo de su vida.

Pese a compartir muchos de los postulados aceptados por la mayoría de los ilustrados, a Voltaire le separó de ellos la falta de un optimismo metafísico y la fe en un progreso humano capaz de sacar de la mezquindad en la que el hombre está inmerso. Según él no era la sociedad, el Estado o la cultura las que corrompían la inocencia del hombre, sino el propio ser humano el causante de su propia miseria. La absoluta confianza en la razón de los racionalistas no era aceptada por Voltaire, para él la inteligencia humana podía, por sí misma, denunciar, criticar o corregir algunos prejuicios o errores, pero, por sí sola, resultaba impotente para erradicar estos males. Sin embargo, acepto la tesis del Deísmo, es decir, los planteamientos de la religión natural o racional que defendían la libertad ideológica, de culto y la tolerancia religiosa.

Entre sus obras más importantes están: Historia de Carlos XII (1731), Cartas filosóficas (1734), en las cuales realizó una radical defensa de la tolerancia filosófica y la libertad ideológica, tomando como modelo la permisividad inglesa y acusando al cristianismo de ser la raíz de todo fanatismo dogmático. En 1759 se publicó su mejor obra filosófica, Cándido o el optimismo, que trata sobre la idoneidad del mundo como lo conocían los hombres, el conformismo y la búsqueda de la felicidad. En 1763 compuso el Tratado sobre la tolerancia y en 1764 su Diccionario filosófico y realizó sus aportes a la Enciclopedia de Diderot y D´Alembert. También incursionó en el campo de la literatura (teatro y ensayo), con obras como Bruto (1730), La muerte de César (1735), El templo de justo (1733) y Ensayo sobre las costumbres (1756).

 *ROUSSEAU (1717-1778)

Nació en Ginebra (Suiza). Para compensar su precaria y desordenada formación académica, por no haber tenido un hogar estable, leía muchísimo, su formación fue más autodidacta. También trabajó como profesor de música, copista de partituras y compositor de ópera, pero fue despedido en 1741, porque se sentía incapaz de educar a los niños. En 1745 conoció a Voltaire y a otros enciclopedistas que le encargaron la redacción de artículos de música para la enciclopedia.

Fue filósofo, escritor, músico y un teórico político y social. La característica principal de su pensamiento fue que puso en duda que el progreso fuera un avance para la humanidad. Se mostró inseguro respecto al progreso que proporcionaba la razón. Para Rousseau la civilización era la causa de la pérdida de la libertad natural de la que había gozado el ser humano, bueno por naturaleza y corrompido por la sociedad. En su Discurso sobre las ciencias y las artes (1751) afirma que los progresos materiales de la humanidad han comportado su decadencia moral, lo cual se profundiza en el Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres (1758). En esta obra imaginó al hombre en sus orígenes, viviendo en los bosques, sin lenguaje, sin industrias y sin vida social. Su idea de estado de naturaleza era, sin embargo, muy diferente de la que Hobbes había propuesto con anterioridad, aquella que postulaba “la guerra contra todos”. Para Rousseau el hombre, en su estado primitivo, poseía una benevolencia natural que le confería paz y tranquilidad. Según él, el paso del estado de naturaleza al de una sociedad civil organizada venía determinado por el establecimiento de la propiedad privada, cuya introducción conllevaba a la desaparición de la igualdad entre los hombres; lo cual tenía como consecuencia el surgimiento de las envidias y robos que traían el clima de guerra de la sociedad. Para acabar con estos enfrentamientos debía implantarse, en acuerdo con toda la sociedad, un gobierno pacificador que, así generara una desigualdad moral y política, era legalizada por el estado.

En el Contrato social (1762), Rousseau planteó la solución al rescate de la naturalidad de la sociedad civil o lo que de ella quedaba del estado natural. Como idea central señaló que cada hombre pone su persona bajo la dirección suprema de la voluntad general y nosotros recibimos a cada miembro como parte visible de todo, para poder aprovechar unos beneficios que iban desde la protección a la organización social. De este pacto surgió la república o cuerpo político, cuyos asociados eran los ciudadanos, en cuanto participaban de la voluntad general, y súbditos porque obedecían las leyes. Todo el pensamiento de Rousseau se basó en que una comunidad de ciudadanos era única y consistía en una asociación, en una personalidad moral y colectiva. Además, su idea de voluntad general representaba un hecho único respecto a la comunidad, en el sentido que ésta poseía un bien colectivo que no coincidía con los intereses privados de sus miembros. El Estado, para Rousseau, constituía una persona moral cuya vida consistía en la unión de sus miembros: era en la comunidad done los hombres obtenían la libertad civil, que suponía un derecho moral. El Contrato social fue la “Biblia” de muchos revolucionarios, así algunos de ellos interpretaran erróneamente varias de sus ideas principales, como la de voluntad general.

Además de sus planteamientos sociales y políticos, Rousseau se ocupó de la educación. En su obra Emilio o de la educación, planteó una auténtica propuesta pedagógica. Partió de la base que el hombre resultaba bueno por naturaleza y que era la sociedad la que lo corrompía. Por tanto, la educación de un ser humano bueno (Emilio) debía desarrollarse al margen de la sociedad y de las instituciones. Cuando nacía, el niño estaba en estado de naturaleza: la educación debía partir de esta consideración y dejar que la misma educación fuera parte de las necesidades e inquietudes del niño, nunca algo impuesto. El niño aprendía en contacto con la naturaleza y era educado en ella, de ahí la importancia de la educación de los sentidos, del cultivo de la libertad y del instinto o de las pasiones, que el adolescente Emilio, debía de aprender a someter la naturaleza. Este libro constituyó tanto una provocación a los usos educativos de la época como un antecedente de los estudios pedagógicos modernos.

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BIBLIOGRAFÍA:

-          Reale, Giovanni y  Antiseri, Darío. “Historia del pensamiento filosófico y científico”. III tomos. Editorial Herder S.A., Barcelona, 1988

-          Ferrater Mora, José. “Diccionario de filosofía”. IV tomos. Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 1994

-          Onfray, Michel. “Las sabidurías de la antigüedad”. Editorial Anagrama. Colección Argumentos. Barcelona, 2007

-          García –Borrón, Juan Carlos. “Historia de la filosofía”. La antigüedad. Ediciones del Serbel, Barcelona, 1998

-          Atlas Universal de filosofía. Manual didáctico de autores, textos, escuelas y conceptos filosóficos. Editorial Océano. Barcelona, 2005

-          Recopilación: Francisco Javier Vélez Paniagua

 

 

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 2- 2026- IDEALISMO TRASCENDENTAL DE KANT

 GRADO 11- EXPOSICIÓN 2- PERÍODO 2

IDEALISMO TRASCENDENTAL DE KANT

INMANUEL KANT (1724-1808). Nació en Konigsberg, ciudad de Prusia Oriental (hoy se llama Kaliningrand y forma parte de un territorio Soviético), en el seno de una familia modesta de artesanos, de probable origen escocés. Fue el pensador más brillante de la edad moderna. Llevó a cabo en la filosofía una revolución que él mismo asimiló a la que Copérnico realizó en astronomía.

El filósofo alemán del siglo XVIII, exploró la idea que la razón pueda regir el mundo de la experiencia. En sus críticas a la ciencia, moral y arte, Kant intentó extraer normas universales a las que, según él, toda persona racional debería suscribirse. En su Crítica de la razón pura (1781) sostenía que las personas no pueden comprender la naturaleza de las cosas en el universo, pero pueden estar racionalmente seguros de lo que experimentan por sí mismos. Dentro de esta esfera de la experiencia, nociones fundamentales como espacio y tiempo son ciertas.

El racionalismo crítico de Kant buscó la síntesis de las dos grandes corrientes del pensamiento occidental. De un lado el idealismo racionalista que era la tradición de dónde provenía Kant, y del otro, el empirismo de origen inglés. El racionalismo crítico Kantiano criticó las exageraciones metafísicas del idealismo, que desconocía el papel de la experiencia y de los sentidos, como la reivindicación del papel activo de la razón en el conocimiento y la moral, al desechar toda visión meramente inmediatista del conocimiento y con ello examinar el empirismo, aunque de esta corriente también asimiló la importancia de la experiencia sensible. A continuación, se expondrán los aspectos más importantes de su pensamiento.

-EL CONCEPTO KANTIANO DE APRIORIDAD

“Cuando hablamos de a prioridad estamos hablando de las condiciones lógicas (previas) que posibilitan el conocimiento, pero no del contenido mismo del conocimiento.” En otras palabras, se habla de la programación lógica que tienen todos los humanos para conocer tanto espontáneamente como científicamente. Sin embargo, dicha programación en la especie, no se da teóricamente o en abstracto; pues siempre opera en una realidad específica y en una experiencia real. De hecho, siempre la a prioridad está presente en una determinada experiencia y, con ello, condiciona el tipo de conocimiento, al transformar el entorno.  Cuando se dice que de acuerdo con la a prioridad o la forma lógica, es como se conoce, y así mismo se cambia la realidad, se quiere señalar que la relación del entendimiento frente a la realidad no es pasiva, sino activa.

Al configurar un tipo de experiencia humana, el conocimiento conlleva relaciones de trascendencia y de síntesis de la realidad, por ser mucho más que un simple reflejo pasivo del mundo exterior. La programación lógica siempre está efectuando una síntesis dentro del mismo entendimiento y después de la experiencia sensible, exista conciencia o no de ello. De lo anterior se puede deducir que las condiciones de posibilidades lógicas del conocimiento humano, están programadas de tal manera, que condicionan de antemano (a prioridad) toda la experiencia que cualquier persona pueda tener, de una forma particular. Dicha forma particular la estudió Kant como trascendental y como sintética, en la medida en que antes de toda experiencia posible (a prioridad) se conformaba una manera especial de conocer, que implicaba la producción de conocimiento, con base en la relación del entendimiento con la realidad inmediata. Para Kant la síntesis la establece el entendimiento en sí mismo, por su configuración lógica (síntesis a priori) o en relación con la experiencia empírica inmediata (síntesis a posteriori).

-LOS DIVERSOS JUICIOS.

Según Kant, el conocimiento científico consta fundamentalmente de proposiciones o de juicios universales y necesarios y, además, incrementa de manera continuada el conocer. Un juicio consiste en la conexión entre dos conceptos, uno de los cuales (A) sirve de sujeto, y el otro (B), de predicado. Para Kant el pensamiento está estructurado por tres tipos de juicios:

- uno, El juicio analítico. Es el juicio formulado a priori, sin necesidad de apelar a la experiencia, ya que con él se expresa de un modo distinto el mismo concepto expresado mediante el sujeto. Por consiguiente, es universal y necesario, pero no amplía el conocer. Por lo tanto, la ciencia se vale en muchos casos de estos juicios para aclarar y explicar gran número de cosas, pero no se basa en ellos cuando amplía su propio conocimiento. El juicio típico de la ciencia no puede ser el juicio analítico a priori.

-Dos, El juicio sintético, por el contrario, siempre amplía mi conocer, en la medida en que siempre me dice del sujeto algo nuevo, algo que no estaba contenido implícitamente en él. Ahora bien, los juicios sintéticos más corrientes son los  formulados con base en la experiencia, es decir, los juicios experimentales. Todos los juicios experimentales son sintéticos, y como tal, “amplían el conocimiento”. Sin embargo, la ciencia no puede basarse en ellos porque justamente al depender de la experiencia, son todos ellos a posteriori y, por lo tanto, no pueden ser universales y necesarios. De los juicios de experiencia pueden obtenerse, todo lo más, algunas generalizaciones, pero en ningún caso la universalidad y la necesidad.

- La ciencia así, se basa en un tercer tipo de juicios: en aquella clase de juicios en los que el carácter a priori, es decir, la universalidad y la necesidad, se unifican al mismo tiempo con la fecundidad, es decir, la sinteticidad. Estos son llamados, los juicios sintéticos a priori.

- LA REVOLUCION COPERNICANA DE KANT

Para Kant la física surgió como ciencia cuando hubo una revolución en el modo de pensar anterior, que consistió en un desplazamiento del punto focal de la investigación física, desde los objetos hasta la razón humana, gracias al descubrimiento que la razón, halla en la naturaleza, aquello que la razón ha colocado ahí. Ellos comprendieron que la razón solo ve lo que ella misma produce, de acuerdo con su propio designio y mediante los principios de sus juicios de acuerdo con leyes inmutables, debe presentarse ante la naturaleza y exigirles respuestas a sus preguntas; sin dejarse guiar por ella, pues si así no fuese, nuestras observaciones, realizadas al azar y sin un propósito preestablecido, nunca llegarían hasta una ley necesaria, ya que es lo que la razón necesita y lo que busca. Es necesario pues que la razón se presente ante la naturaleza llevando en una mano los principios, únicos que hacen posible que los fenómenos concordantes posean valor de ley; y en la otra, el experimento que ella haya imaginado según tales principios, para que la naturaleza le instruyan, no como si fuese un alumno limitado a oír todo lo propuesto por el maestro, sino como juez, que obligue a los testigos a responder a las preguntas realizadas.

Hasta aquel momento se había intentado explicar el conocimiento suponiendo que el sujeto giraba alrededor del objeto; pero, como así quedaban sin explicación muchas cosas, Kant invirtió los papeles y puso al objeto a girar en torno al sujeto. Copérnico había llevado a cabo una revolución análoga: si la tierra permanecía quieta en el centro del universo y los planetas giraban alrededor de ella, muchos fenómenos quedaban inexplicados y, por lo tanto, a Copérnico, se le ocurrió mover la tierra y hacerla girar en torno al sol. Desde el punto de vista de Kant, no es el sujeto el que, al conocer, descubre las leyes del objeto, sino al revés, el objeto al ser conocido se adapta a las leyes del sujeto que le recibe desde el punto de vista cognoscitivo. Kant supone con su revolución, que la intuición sensible no se regula según la naturaleza de los objetos, sino que los objetos han de regularse de acuerdo con la naturaleza de nuestra facultad intuitiva. De manera análoga, supone que el intelecto no debe regular a los objetos para extraer los conceptos, sino al revés: los objetos, en cuanto pensados deben ajustarse a los conceptos del intelecto y concordar con ellos. En conclusión, “a priori, sólo conocemos de las cosas aquello que nosotros mismos hemos colocado en ellas.”

Después de la revolución kantiana ya no se puede hablar de condiciones del objeto en sí, sino únicamente de condiciones del objeto en relación con el sujeto; por tanto, el elemento trascendental (o el elemento que decide qué se va a conocer) se desplaza desde el objeto hasta el sujeto. Por consiguiente, trascendental es aquello que el sujeto pone en las cosas en el acto mismo de conocerlas.

LA ESTÉTICA TRASCENDENTAL.

Planteada en la Crítica del Juicio. Kant llamó estética a la doctrina acerca de los sentidos y de la sensibilidad, pero no en el sentido moderno sino en el griego (aisthesis que en griego significa sensación y percepción sensorial). La estética trascendental es la doctrina que estudia las estructuras de la sensibilidad, o el modo en que el hombre se forma el conocimiento sensible. Él consideró la estética trascendental como la ciencia que trata sobre todos los principios a priori de la sensibilidad, se entiende por principio a priori el modo de funcionar de la sensibilidad o programación particular. La sensibilidad es la capacidad que el ser humano tiene de ser modificado o afectado por los objetos, percibidos por la intuición. El hombre, según Kant, tiene un solo tipo de intuición, la sensibilidad, pues cuando el intelecto piensa no intuye, sino que siempre se refiere a los datos suministrados por la sensibilidad. 

El objeto de la intuición sensible se llama fenómeno, que significa aparición o manifestación. Por tanto, mediante el conocimiento sensible no se capta el objeto tal como es en sí, sino tal como se aparece, porque la sensación es una modificación que el objeto produce en el sujeto y, por lo tanto, un aparecer del objeto tal como se manifiesta mediante esa modificación. Kant consideró dos tipos de intuición: intuición empírica, el conocimiento en el cual están presentes de manera concreta las sensaciones; e intuición pura, la forma de la sensibilidad considerada con exclusión de la materia o dejando de lado las sensaciones concretas. Las intuiciones puras o formas de la sensibilidad son solamente dos: el espacio y el tiempo, por ser modos y funciones propias del sujeto.

Resumiendo, la estética trascendental muestra cómo se transforma la realidad, por medio de la síntesis que la sensibilidad efectúa del material sensible exterior, al punto que el fenómeno capta la forma como se aparece algo, pero no ese objeto en sí; lo cual sólo es posible porque existe una a prioridad sensible que procesa el material, ya que está previamente programado para ello.

- LA MORAL DE KANT

Esta se expuso en la Crítica de la Razón práctica. El ser humano está programado en el terreno de la ética y la moral, según Kant, a proceder conforme a la libertad, para trascender y sintetizar su realidad; dicha programación se rige por imperativos y máximas de diversa universalidad que constituyen las reglas del actuar y, por su libertad, el ser humano puede acogerse o separarse, pero jamás podrá evadirlas a de ellas. El imperativo categórico de la moral kantiana reza de la siguiente forma: “Actúa de modo que la máxima de tu voluntad tenga siempre validez, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal,” es decir, que la máxima (intención subjetiva) se convierta en ley universal (realidad moral objetiva). La existencia de la ley moral surge espontáneamente y se impone a la conciencia como un hecho de la razón, que sólo se puede explicar si se admite la existencia de la libertad, pues se tiene conciencia de la libertad precisamente porque antes que nada se tiene conciencia del deber.

En síntesis, se conoce primero la ley moral (el deber) en cuanto hecho de la razón y después se infiere la libertad, como su fundamento y su condición. Así, no se debe actuar para conseguir la felicidad, sino actuar únicamente por puro deber. Sin embargo, al actuar por puro deber, el hombre se vuelve digno de felicidad, lo cual tiene consecuencias muy importantes para la vida individual y colectiva del hombre.

BIBLIOGRAFÍA:

-          Reale, Giovanni y  Antiseri, Darío. “Historia del pensamiento filosófico y científico”. III tomos. Editorial Herder S.A., Barcelona, 1988

-          Ferrater Mora, José. “Diccionario de filosofía”. IV tomos. Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 1994

-          Onfray, Michel. “Las sabidurías de la antigüedad”. Editorial Anagrama. Colección Argumentos. Barcelona, 2007

-          García –Borrón, Juan Carlos. “Historia de la filosofía”. La antigüedad. Ediciones del Serbel, Barcelona, 1998

-          Atlas Universal de filosofía. Manual didáctico de autores, textos, escuelas y conceptos filosóficos. Editorial Océano. Barcelona, 2005

-          Recopilación: Francisco Javier Vélez Paniagua

 

 

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 3- 2026- IDEALISMO ALEMÁN

 GRADO 11-EXPOSICIÓN 3- PERÍODO 2

EL IDEALISMO ALEMAN

Por idealismo se entiende toda doctrina filosófica en la cual la realidad es interpretada como idea. Sin embargo, cabe diferenciar dos tipos de idealismo: Ontológico, en el cual se interpreta que la realidad es una idea; y el Epistemológico, donde se afirma que la realidad sólo se conoce como un concepto. En la historia de la filosofía son muchos los seguidores de doctrinas idealistas. Pero, en resumen, puede decirse que este sistema filosófico se centró en las ideas, en las percepciones del mundo y de las cosas, más que en las cosas mismas.

En la época moderna surgió en Alemania una doctrina filosófica denominada idealismo, de la cual fue Kant uno de sus fundadores junto con Fichte, Schelling y Hegel.

*J. G. FICHTE (1762-1814).

Nació en Rammenau, Alemania. Protegido por un noble, comenzó estudios de teología en Wittenberg y los prosiguió en Jena y Leipzig. Cuando se dedicaba a la enseñanza privada, conoció en 1790 la doctrina de Kant, que le produjo gran impresión y lo impulsó a adoptar su propio modo de filosofar. Profesor desde 1794 en la Universidad de Jena como sucesor de Reinhold, fue acusado de ateísmo a causa de un trabajo publicado en el Philosophisches journal (1798) relativo a la identidad de la providencia divina con el orden moral, lo que motivó, finalmente, su destitución. Nombrado profesor en Erlangen desde 1805 y tras una breve residencia en Koenigsberg, regresó a Berlín, donde pronunció en el invierno de 1807 1808 sus discursos a la nación alemana, durante la ocupación de la capital por las tropas napoleónicas, posteriormente fue profesor y rector de la universidad de Berlín.

Las vicisitudes de la vida de Fichte y sus experiencias vitales, se enlazaron siempre con su pensamiento filosófico enteramente dominado por su carácter voluntarioso y aplicado, en su más profundo sentido, al sector de lo religioso y de lo moral. Su propósito fue, exponer y comprender a Kant en su espíritu y no en su letra muerta, decir lo que Kant había callado o ignorado. Fichte partió de dos problemas fundamentales dilucidados en la crítica kantiana y, a su entender, insuficientemente resueltos: el problema de las condiciones de la posibilidad de la experiencia, transformado en el problema del fundamento de toda experiencia. Fichte consideraba que el yo humano es lo único real que todo lo crea, no es sólo razón sino también voluntad, no es sólo conocimiento, sino acción.

Una de las ideas centrales de su pensamiento era que el mundo empírico no es otra cosa que una creación mental del ser humano y que el principio de la realidad constituía el yo. O sea, para Fichte lo real consistía en el producto de la actividad subjetiva y el ser estaba fundado en la inteligencia. Por otra parte, rechazó la idea kantiana de la cosa en sí o noúmeno (un objeto en sí mismo que no podía conocerse por estar fuera de la experiencia). Al contrario de Kant, que distinguía entre objeto conocido y sujeto cognoscente, Fichte centró su pensamiento en el sujeto creador, un sujeto máximamente espontáneo, activo y hacedor, al que denominó yo, y que era pura acción; pero esta acción sólo podía pertenecerle al propio yo una vez separado de la carga de la cosa en sí.

El idealismo, para Fichte, era toda filosofía que partía de una reflexión sobre la realidad, negando la existencia de las cosas fuera del pensamiento; por lo cual sostuvo que el principio de la realidad era el yo, quien constituía tanto la parte formal como material del conocimiento. El idealismo de Fichte afirmó que el yo era acción; esto implicaba que todas las cosas del mundo, que se encontraban ante el sujeto, habían sido creadas por éste. Según Fichte, lo real era el producto de la actividad subjetiva, del yo absoluto, como denominaba a su primer principio de la filosofía.

En el campo de la filosofía práctica, le interesaron particularmente los asuntos relacionados con las bases de la moral y de la estructura jurídica del Estado. Como premisa de la filosofía práctica, consideró un sistema teórico científicamente elaborado, que debía reunir bajo el mismo principio la teoría del conocimiento y la filosofía práctica, incluidas la filosofía del derecho y de la moral, en una comprensión del ser y del destino.   En el idealismo subjetivo de Fichte se identifican razón y voluntad, y primó la razón práctica sobre la razón pura. Su obra: Teoría de la ciencia, pretende abarcar todo el conocimiento humano con sus teorías del yo y del no yo.

*F. W. SCHELLING (1775-1854).

Nació en Leonberg, Alemania. Era hijo de un párroco y, a los 15 años, cursó estudios en la Facultad de Teología de Tubinga, donde conoció a Hegel. También estudió en Leipzig, y fue discípulo de Fichte. En 1795, cuando contaba 20años, redactó algunos escritos aclaratorios de la doctrina de la ciencia de Fichte, que culminaron en la publicación de una de sus primeras obras. Estos escritos fueron desaprobados por el mismo Fichte, lo que llevó a su distanciamiento. En 1798, trabajó como profesor en la Universidad de Jena, donde conoció diversos escritores románticos. En esa época sintió un gran interés por la filosofía de la naturaleza y se alejó todavía más del pensamiento fichteano, pero sin perder su tradición idealista e intentó compaginar la naturaleza y el yo, considerando que ambas realidades debían ser complementarias. En 1803 pasó a la Universidad de Wurzburgo, donde se orientó más por la filosofía de la religión y se interesó por el problema ético de la libertad. En 1806 se trasladó a Múnich, donde fue nombrado miembro de la academia de las ciencias y secretario general de Bellas Artes. Por esta época se encontraba más próximo a la religión y a la reacción política; de igual forma, fue también el período en que su pensamiento se distanció progresivamente del de Hegel, lo cual generó cierto rencor entre ambos filósofos. En1809, se trasladó a Erlangen y a Berlín. Regresó de nuevo a Múnich en 1829, como profesor de dicha ciudad, en pleno apogeo del éxito de Hegel. Schelling criticó abiertamente su filosofía y empezó a desarrollar lo que él llamó filosofía positiva, opuesta a la racional o negativa de Hegel. En 1841 fue llamado por el rey Federico Guillermo IV de Prusia para ocupar la cátedra que había sido de Hegel en Berlín, quien había muerto 10 años antes. Allí continuó con su tarea docente hasta 1845. Más tarde se trasladó a Suiza, donde murió en el año de 1854.

Schelling es conocido sobre todo por su filosofía de la naturaleza. Desarrolló este pensamiento desde la concepción fichteana. Para Fichte la naturaleza o el mundo, era el resultado de una actividad inconsciente del yo: el yo se ponía un límite para llegar a ser consciente y este límite constituía el no-yo o la naturaleza; por lo que la naturaleza, para Fichte, era algo negativo porque consistía en una oposición del yo y sólo existía para que el yo actuara y, en consecuencia, carecía de entidad y libertad propias. Schelling, por el contrario, le dio a la naturaleza un sentido de realidad positiva, deseaba eliminar la idea negativa de la naturaleza y retornarle su fuerza vital y creadora, pues era independiente del yo y poseía un origen propio. También partió de la idea de lo absoluto, considerándolo como la unidad sintética de los contrarios. O sea, lo absoluto es la unidad viviente (espiritual) dentro de la cual se encuentra, en forma de germen, todas las diversidades que se conocen en el mundo. Por tanto, lo que Schelling intentó hacer fue conciliar la idea del yo absoluto con la naturaleza, los cuales se habían considerado como opuestos.

Analizada en su conjunto, la filosofía de Schelling se centró en el absoluto, que se conocía a sí mismo a través del proceso del creador. Aunque a lo largo de su existencia partió de uno de los dos aspectos (la naturaleza o el yo absoluto), descubrió en el absoluto el principio que explicaba toda la realidad.

*G.W. F. HEGEL (1770-1831)

Nació en Stuttgart en 1770. Después de haber estudiado la secundaria en su ciudad natal, ingresó en la Facultad de Teología de Tubinga, donde se hizo amigo de Schelling y del poeta Holderlin, con quienes compartió su entusiasmo por la Revolución Francesa y la antigüedad clásica. Al finalizar los estudios trabajó como preceptor de varias familias acomodadas de Berna y Fráncfort, desde 1793 a 1800. En esa época escribió diversos trabajos, básicamente de contenido religioso, aunque ya se manifestaban algunos temas de su sistema filosófico posterior. En 1801 presentó su tesis de habilitación en la Universidad de Jena, donde fue nombrado profesor extraordinario en 1805. Posteriormente, la invasión napoleónica y la batalla de Jena terminaron con su carrera universitaria en esa ciudad. Entre 1809 y 1817 dirigió el Gymnasium en Núremberg y en 1818 fue nombrado profesor de la Universidad de Berlín, donde alcanzó su fama definitiva como filósofo. En 1829 lo nombraron rector de dicha Universidad. Murió en noviembre de 1831, víctima del cólera.

Es considerado el máximo representante del idealismo absoluto. De igual forma es el prototipo del intelectual puro y del hombre lógico y racional. En su filosofía se impuso este aspecto racional, porque para él lo absoluto era la razón. A la pregunta metafísica ¿Qué es lo que existe?, Hegel contestó “existe la razón”, y todo lo demás constituían fenómenos o manifestaciones de ésta. A continuación, se expondrán algunos aspectos de su pensamiento.

-EL IDEALISMO ABSOLUTO

Como ya se insinuó, para Hegel lo único que existe es la razón identificada por este filósofo con lo absoluto. Además, él la concibió como una potencia dinámica llena de posibilidades que se desenvolvían en el tiempo. Desde el estudio de lo que Hegel denominó lógica, la razón planteó sus afirmaciones, a continuación expuso las contradicciones y finalmente reconcilió a ambas en otra tesis superior(proceso conocido como dialéctica), lo que llevó a que la razón misma fuera creando su propio fenómeno o su manifestación en cosas materiales: en las formas matemáticas,  las más elementales de la razón; las causales, constituyen lo más elemental de la física; las finales, que son las formas de los seres vivientes y, por último, en las formas intelectuales, psicológicas, en el hombre y en la historia.

Hegel aprovechó los planteamientos deducidos de la teoría de la ciencia de Fichte, en especial los conceptos de síntesis, antítesis y síntesis, aunque sus conclusiones filosóficas fueron diferentes. Él vio la filosofía de Fichte como un idealismo subjetivo donde la eterna oposición del yo y del no-yo, al no poder resolverse, debía ser negada.  Schelling la consideró la filosofía como un idealismo objetivo, al darse la identidad del yo y del no-yo en la naturaleza. La filosofía de Hegel, en cambio, se conoce como idealismo absoluto por que conservó el concepto auténtico de absoluto, considerándolo como la idea universal y única. El resultado de la filosofía de Hegel fue concebir la realidad como el despliegue y manifestación de la idea, es decir, el despliegue y manifestación del absoluto. Por tanto, la idea tenía primacía sobre todo lo demás y se auto manifestaba en el mundo. 

- LA DIALÉCTICA

Ésta es el proceso de despliegue del absoluto, que consistía en un proceso de oposición y enfrentamiento de elementos contrarios que finalmente se reconciliaban. Tal despliegue sólo podía comprenderse si se abandona el pensamiento rígido y se introducía la lógica de la contradicción o el poder de lo negativo. Hegel creía que el error de todas las filosofías anteriores era el de no haber comprendido el carácter dinámico de la realidad. La realidad no era fija, estaba en continua transformación, regida y movida por la contradicción; por lo que esta realidad era dialéctica y el método que pretendía comprenderla, también debía serlo. El proceso dialéctico del absoluto y de la realidad podía entenderse en tres momentos, que Fichte denominó como tesis, antítesis y síntesis; pero Hegel se refirió a ellos como afirmación, negación de la afirmación y negación de la negación. La realidad, concebida de esta forma, constituyó un proceso cíclico de superación, movido por la tensión de los contrarios. En este proceso dialéctico, según Hegel, nada se pierde, pues las contradicciones de la realidad tienen un sentido y la superación de la síntesis implicaba siempre un movimiento hacía la superación. Con este método de conocimiento, el hombre podía alcanzar el saber absoluto.

- EL ESPÍRITU

Hegel considera, como otros filósofos idealistas, que el conocimiento se basaba en la relación sujeto-objeto, pero él pretendía superar las aparentes contradicciones entre ellos integrándolos en una sola identidad, daba en la conversión del objeto en sujeto. El espíritu se transforma y avanza dialécticamente hasta el espíritu absoluto, a la vez sujeto y objeto, ser y pensar, conciencia y realidad. El espíritu comienza su camino como pura sensación para llegar a ser, al final del camino, razón absoluta o espíritu absoluto. Este viaje se desarrolla en tres momentos: en primer lugar, un momento subjetivo en el cual el espíritu se contempla a sí mismo y se quiere conocer; en segundo término, dicho espíritu trata de unificar la individualidad con la universalidad (espíritu objetivo); por último, el espíritu supera la contradicción entre el espíritu subjetivo y el objetivo en el espíritu absoluto. A partir de aquí el espíritu absoluto se expresa en tres formas fundamentales: el arte o la estética, la religión y la filosofía.

- ÉTICA Y POLÍTICA

El deber, según Hegel, no es el producto de un juicio individual. Los individuos sólo son íntegros en la medida en que mantienen relaciones sociales; por eso el único contexto en que el deber puede existir de hecho es en el plano social. Por tanto, la pertenencia al Estado es uno de los mayores deberes posibles que cabe asumir al individuo. Para Hegel el estado constituía la máxima expresión del espíritu objetivo y lo consideraba como una realidad primaria, pues se trataba del espíritu nacional que existía y se justificaba por sí mismo, era autónomo y soberano. En otras palabras, el Estado es la manifestación de la voluntad general, que es la más alta expresión del espíritu ético. El sometimiento a esa voluntad general es el acto propio de un individuo libre y racional. Aunque Hegel también consideraba que el Estado constituía como objetivo la consecución de la libertad de todo el pueblo en su conjunto (no la de las personas individuales), responsabilizó al Estado de todo el poder y el control; lo cual llevó a que surgieran teorías totalitarias, tanto de derecha como de izquierda.

BIBLIOGRAFÍA:

-          Reale, Giovanni y  Antiseri, Darío. “Historia del pensamiento filosófico y científico”. III tomos. Editorial Herder S.A., Barcelona, 1988

-          Ferrater Mora, José. “Diccionario de filosofía”. IV tomos. Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 1994

-          Onfray, Michel. “Las sabidurías de la antigüedad”. Editorial Anagrama. Colección Argumentos. Barcelona, 2007

 

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 4- 2026- POSITIVISMO - MARXISMO

 

GRADO 11- SEGUNDO PERÍODO EXPOSICIÓN 4

FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA

1 EL POSITIVISMO.

Es un sistema filosófico basado en la experiencia y el conocimiento empírico de los fenómenos naturales, en el cual la metafísica y la teología son sistemas de conocimientos imperfectos e inadecuados.

El término positivismo fue acuñado por primera vez por el filosófico y matemático francés del siglo XIX, Augusto Comte. Pero algunos de los conceptos positivistas se remontan al filósofo británico David Huma, al filósofo francés Saint Simón y al filósofo alemán Emmanuel Kant. Esta doctrina se caracterizó por la atención a los hechos, los fenómenos, con exclusión de todo postulado que no fuera verificable. Por tanto, consistió, en no admitir como válidos científicamente los conocimientos que no procedieran de la experiencia, rechazando todo conocimiento a priori y todo concepto universal y absoluto. El positivismo partió de los mismos principios que el empirismo inglés de los siglos XVII y XVIII. Dentro de sus representantes, sobresalen:

1.1 AUGUSTO COMTE (1798-1857)

Nació en Montpellier, Francia. Estudió en Paris y luego de diversos avatares académicos logró el puesto de profesor auxiliar de matemática en la Escuela Politécnica de Paris. Su vida económica fue bastante desgraciada y debió vivir los últimos años de las ayudas de discípulos y amigos. La hostilidad que sus escritos suscitaron en los diferentes ambientes académicos fue la principal causa de su desgracia. Sus obras más importantes son: Curso de filosofía positiva (1830), Discurso sobre el espíritu positivo (1849), Catecismo positivista (1852), Sistema de política positivista o tratado de sociología que intuye la religión de la humanidad (1851-1854).

La base del planteamiento de Comte. Consiste en afirmar que todo enunciado o proposición que no se corresponda al simple testimonio de un hecho, no encierra ningún sentido real e inteligible. Algunas ideas centrales de su pensamiento son: la concepción historicista del desarrollo de la ciencia y de la razón, las cuales él desarrolló en tres estados fundamentales, y en el último radica la verdad clara y demostrada, estos estadios son:

- Estadio mitológicoteológico: en este estadio el ser humano hace depender los fenómenos naturales de la voluntad de poderes personales superiores, es lo conocido como fetichismo donde se atribuye poderes mágicos a los fenómenos naturales. Es en este estadio donde se vive el proceso del paso del politeísmo al monoteísmo.

-Estadio metafísico, en el cual todo es explicado a partir de entidades abstractas, es un periodo crítico, en el que irrumpen las fuerzas disolventes de la inteligencia, simplemente es transitorio.

- Estadio positivo, es el estadio definitivo y superior porque en él se explica la realidad mediante la observación y la experimentación. Así el positivismo busca explicar los hechos por medio de la formulación de sus leyes y es por ello que prescinde de la metafísica. En este estadio se renuncia al conocimiento de lo absoluto, y se pasa a buscar las leyes de los fenómenos.

Comte. Eligió la palabra positivismo, porque señalaba la realidad constructiva  que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento científico y por esta vía del control de las fuerzas naturales.

Los dos componentes principales del positivismo, la filosofía y el gobierno (o programa de conducta individual y social), más tarde fueron unificados por Comte. en un todo bajo la concepción de una religión, en la cual la humanidad era el objeto de culto. Por lo anterior, muchos de sus discípulos rechazaron aceptar este desarrollo religioso porque parecía contradecir la filosofía original.

1.2 JHON STUART MILL (1806-1873).

Hijo de James Mill, un destacado seguidor del utilitarismo inglés, el cual inculcó a  su hijo  estos principios filosóficos. Crearon juntos (padre e hijo) el radicalismo filosófico y se propusieron explicar cómo mecanismos mentales todas las supersticiones, entre las que incluyeron al cristianismo, al cual consideraban el enemigo mayor de la moralidad.  Recibió una cuidada educación. Las ideas utilitaristas  de Bentham, gran pensador inglés de su tiempo y amigo de su padre, le influyeron decisivamente.

Establece cuatro reglas para averiguar los antecedentes de los fenómenos:

- uno, la concordancia, la cual consiste en la observación de un fenómeno y sus circunstancias antecedentes, si se cambian todas menos una y el fenómeno sigue dándose, se concluye  que esta última circunstancia es la causa del fenómeno observado. 

- Dos, la diferencia, si se suprime una circunstancia antecedente y, como consecuencia, desaparece el fenómeno, puede afirmarse que tal antecedente es la causa del fenómeno.

- Tres, los residuos, llegado el caso de conocer la causa de una parte del fenómeno debe considerarse que el resto del fenómeno se debe a causas desconocidas aún.

- Cuatro, las variaciones concomitantes, consiste en partir de los hechos y, mediante el uso de la inducción, llegar al establecimiento de las leyes físicas; es decir, cuando un fenómeno varía en función de otro, se puede afirmar que tal fenómeno es efecto del segundo. 

Mill es considerado como un empirista lógico, puesto que funda su ciencia social en la voluntad y la creencia, toma el egoísmo como el principal motor de las relaciones humanas, considera los valores religiosos como simple colaboración, en los que la marcha del hombre va en la búsqueda moral.

También es un utilitarista práctico, el cual tiene como lema favorito el aumento del placer y la disminución del dolor. Afirma que el hombre ante las necesidades materiales descubre que no existen soluciones espirituales, sino que esas soluciones se encuentran en la sicología como ciencia moral. “La observación y la experimentación, por profunda que sea, no puede conducirnos al conocimiento absoluto de los fenómenos. Hay que partir, por tanto, de un cierto relativismo cognoscitivo”.

2 EL MARXISMO

La burguesía de Alemania aún estaba fortaleciéndose, a principios del siglo XIX, cuando la ocupación de Napoleón la aprovechó la   aristocracia feudal para incitar a las masas de campesinos a revelarse y que, en un principio, significó para ellos cierto grado de alivio a su libertad; Pero, al ser derrotado Napoleón, las promesas de libertad de la aristocracia se perdieron y se retornó al sistema feudal imperante hasta aquel momento. En estas circunstancias empezaron a surgir en el país algunos movimientos de tipo progresista y revolucionario, aprovechando la influencia de la Revolución Francesa de julio de 1830. la crítica al sistema político alemán y al feudalismo, vino acompañado de una defensa del constitucionalismo. De otro lado, la muerte de Hegel (1831) dividió su escuela en dos vertientes: la de los jóvenes hegelianos o hegelianos de izquierdas (Marx, Engels entre otros) y la de los hegelianos ortodoxos o de derechas. Como se percibe, a mediados del siglo XIX, el pensamiento europeo se encontraba en plena fase de fermentación. El pensamiento positivista europeo, viendo como el panorama de modernización y progreso no mejoraba la situación del obrero, realizó un intento de reforma social junto al socialismo utópico que, sin embargo, se quedó corto. Poco después, en la Europa revolucionaria de 1848, apareció el socialismo científico, cuyos ideólogos fueron Karl Marx y Friedrich Engels.

2.1 CARL MARX (1818-1883)

Nació en Trier, Antigua provincia del Rhin (Alemania). Después de estudiar en la escuela de Tier, en 1835 ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Bonn y en 1836 en la Universidad de Berlín, donde se doctoró en 1841. Como amigo de los “jóvenes hegelianos”, estudió a fondo este sistema, por el cual se sintió a la vez atraído y repelido. Marx reconoció en Hegel la profundidad que tiene el comenzar siempre con la oposición entre las determinaciones. No obstante, desde sus primeros escritos es evidente la separación con Hegel, al considerar que las instituciones jurídicas y políticas, así como las distintas formas de Estado, no pueden explicarse por sí solas y en virtud de un auto proclamado desarrollo del espíritu humano, sino que son consecuencia de las condiciones materiales de vida. Marx creyó que la filosofía de Hegel interpretaba el mundo de una manera invertida, esto es, de forma ideológica (no objetiva ni científica), sino reflejando los intereses de la clase dominante, con los que, en últimas, Hegel se identifica, Según Marx. Él planteó a Hegel dos reparos fundamentales: uno, el de subordinar la sociedad civil al Estado, con lo que se hacía una apología del sistema social imperante. Dos, la de convertir a los seres humanos en objetos del espíritu absoluto o la idea universal, cayendo en una visión idealista de los procesos sociales e históricos. Así mismo, los jóvenes hegelianos, ya sea de derecha o de izquierda, mantienen separadas la teoría de la praxis o la práctica social, sin captar las cosas en su raíz, que es el hombre, según Marx, y por lo que se debe unir la teoría y la praxis.

Marx vivió la primera gran crisis del capitalismo industrial en la década de 1830 y el consecuente trance político de 1848. Sobre estas bases desarrolló una teoría según la cual el socialismo era el resultado necesario de la lucha entre dos clases formadas históricamente: el proletariado y la burguesía. Sostuvo que la historia de la humanidad era la historia de la lucha de clases, que surgían con la aparición de la propiedad privada. A lo largo de la historia se habían sucedido una serie de modos de producción hasta llegar al capitalismo, que se caracterizó por el trabajo asalariado de la clase obrera y la obtención de una plusvalía por parte del empresario o dueño de los medios de producción.

En economía política la plusvalía es la cantidad de valor en que se incrementa un capital durante su proceso de producción. La teoría de la plusvalía era el motor de la producción capitalista y la fuente de explotación de la mano de obra. En opinión de Marx, el desarrollo del capitalismo prepararía la aparición de una nueva etapa histórica, el socialismo, caracterizada por la abolición de la propiedad privada y por la paulatina desaparición de las clases sociales, etapa que culminaría con el comunismo.

Marx fue el continuador y el máximo consumidor de las tres principales corrientes ideológicas del siglo XX: la filosofía clásica alemana, más concretamente la hegeliana, cuyo sistema dialéctico y concepción de la historia tomó Marx; la economía clásica inglesa y el socialismo utópico francés, unido a las doctrinas revolucionarias francesas en general. Esta mezcla de diversas corrientes de pensamiento, unida a la voluntad de transformación de la realidad, convirtió su pensamiento, y el de sus seguidores, en una compleja doctrina en la que se unían factores económicos, históricos, filosóficos y políticos.

2.2 FRIEDRICH ENGELS (1820-1895)

Nació en Barman (hoy Wuppertal), Alemania. Realizó una actividad múltiple, participando en el periodismo en la industria y en las luchas filosóficas y político-sociales. En 1844 ocurre el más importante acontecimiento de su vida, su encuentro con Marx, de quién fue su más íntimo amigo y colaborador, hasta el punto de que es difícil con frecuencia precisar cuál fue la contribución de cada uno de ellos a las ideas fundamentales del marxismo. Sin embargo, en lo que tiene que ver con los aportes de Engels al marxismo, está principalmente, el aspecto filosófico de la doctrina.

El materialismo fue concebido no sólo como materialismo histórico, sino de un modo general, como materialismo dialéctico. Uno de los aspectos importantes de este último era la dialéctica de la naturaleza. Se puede afirmar que la insistencia tan característica de los marxistas en la unión del materialismo con la dialéctica, procede de Engels. Un aspecto muy destacado sus doctrinas, es el estudio de las relaciones entre la infraestructura económica y las superestructuras culturales. Según Engels estas relaciones son complejas, de tal modo que no se admite la explicación causal directa de los acontecimientos no económicos por otros económicos, sino que mantiene que la super estructura influye a su vez sobre la estructura; por tanto, ideas, convicciones políticas y religiosas no pueden descartarse fácilmente en una interpretación rigurosa del curso de la historia humana

 

 

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 5- 2026- VOLUNTARISMO

 

GRADO 11 - SEGUNDO PERÍODO EXPOSICIÓN 5

VOLUNTARISMO

Es una nueva orientación para la vida, frente al agnosticismo, que tiene una gran influencia de la filosofía hindú. Los representantes más importantes son:

1 ARTHUR SHOPENHAUER (1788-1860)

Nació en Danzig, Alemania. Como era hijo de un próspero comerciante, fue enviado a estudiar a Francia y Londres. Realizó sus estudios universitarios en medicina, ciencias naturales e historia. Llegó a la Universidad de Berlín en 1811, en el momento que había estallado la guerra con Napoleón. Después de obtener su doctorado disfrutó de la amistad de Gothe en casa de su familia. A pesar que escribía mucho, sus escritos no tenían mucha acogida hasta 1851 que publicó Parerga y Paralipómena, que disparó su fama, por su visión pesimista del mundo y que los jóvenes seguían tras la desilusión de la revolución de 1848.

Su pensamiento intentó ser una auténtica crítica de la razón y cuestionó el racionalismo dominante en la filosofía occidental. Afirmó que el mundo, tal como se presenta al sujeto cognoscente, era sólo una apariencia que eludía la auténtica realidad, captable como un impulso, una tendencia o un deseo, reducible a las condiciones del entendimiento y que, en consecuencia, resultaba irracional. Según él, el mundo estaba hecho del mismo material que los sueños, el “velo de maya” de los hindúes. Sólo existía una fuerza cósmica, la voluntad, que provocaba tanto el nacimiento de las estrellas como la generación y desaparición continua de nuevos seres.

Los hombres se veían atrapados en una paradoja: no podían resistirse al impulso de la voluntad ciega e irracional de su propia naturaleza, que muchas veces les ocasionaban sufrimientos y, a la vez, aspiraban a verse libres del mundo. Para librarse o reducir el sufrimiento, Schopenhauer propone dos caminos:

el primero es la muerte, pero esta vía es una realidad ilusoria y engañosa, pues la muerte es un trance en el que la naturaleza, una vez acabada su función en el ser humano, pone un nuevo individuo en el mismo lugar para continuar su tarea sin fin y, así, el sufrimiento no termina.

El segundo camino, es la vía que recorren los místicos y ascetas que, mediante la aniquilación de la voluntad y su victoria sobre la naturaleza, consiguen rasgar el velo de maya y ver más allá. Ésta es la única salida y victoria posible.

Shopenhauer afirmó descubrir la cosa en sí, que no era otra cosa que la voluntad, a partir de ahí. Diferenció la labor del filósofo de la del místico: al primero sólo le era posible aspirar a cierta tranquilidad ante el mundo gracias a su conocimiento; únicamente al místico le estaba reservada la victoria sobre el mundo, la visión de la cosa en sí. No obstante, su pensamiento ser la antesala de la mística, Schopenhauer rechazó las religiones sistematizadas socialmente con la misma fuerza que admiró a místicos y ascetas.

Entre sus obras más destacadas, están: Sobre la cuádrupe raíz del principio de razón suficiente (1813), El mundo como voluntad y representación (1819), Sobre la voluntad en la naturaleza (1836).

2 FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900)

Nació en Röcken, Alemania y fue hijo de un pastor luterano, por lo que creció en un ambiente dominado por el pietismo protestante, el cual se caracterizaba por su rigidez y austeridad. Estudió en el internado de la Escuela de Pforta, donde recibió sus primeros conocimientos sobre la antigüedad clásica. Más tarde, estudió filología en las Universidades de Bonn y Leipzig, donde entró en contacto con la filosofía de Schopenhauer que influyó fuertemente en la formación de sus ideas. Es considerado como uno de los más radicales y sugerentes pensadores de finales del siglo XIX y principios del XX. Su filosofía fue, ante todo, una crítica que arremetió contra todas las formas de pensamiento y todos los valores morales de la tradición occidental.

Para Nietzsche, defender la razón significaba olvidar la verdadera clave de la condición humana: el hombre no era sólo voluntad, sino voluntad de existir. El hombre era una fuerza irracional más potente que la razón. Nietzsche planteó que no debía sucumbirse ante el dictado absoluto de la razón (lo apolíneo), sino que el hombre debía prestar atención también a las pasiones, a los instintos (lo dionisiaco) y a la vida en toda su riqueza. El amor a la vida debía hacer del hombre un ser que fuera más allá de sí mismo (un superhombre); pero para llegar a este estadio era preciso destruir todos los valores tradicionales y crearlos de nuevo (la transvaloración de los valores): el primer paso en este proceso consistía en aceptar el nihilismo, es decir, la negación absoluta de cualquier principio religioso, político o social, pues estaba convencido que los valores tradicionales representaban una moral esclava,  creada por personas débiles y resentidas que fomentaban comportamientos de sumisión y conformismo. Una vez destruidos los falsos valores, el hombre estaba en condiciones de afianzar su voluntad de poder, la cual no se entendía como dominio sobre otros (como algunos interpretaron) sino sobre uno mismo, el cual era necesario para la creatividad.

Para llegar al superhombre, el espíritu humano debe vivir tres transformaciones, según lo declara Zaratustra, que es el personaje que Nietzsche crea para manifestar su filosofía. Como lo plantea metafóricamente, las transformaciones son: una, el camello, representa la fortaleza de llevar las cargas de la tradición con resignación. Dos, la del león, simboliza la lucha, el inconformismo, el cambio y, tres, la del niño, etapa de la inocencia, de la limpieza y la posibilidad de la creatividad. Además de este proceso y de los conceptos mencionados, la filosofía de Nietzsche plantea temas como la corporeidad, lo dionisiaco y lo apolíneo, el eterno retorno y otros, que hacen que está sea considerada vitalista e irracional.

Entre la amplía obra que creó, se destacan los siguientes títulos: El origen de la tragedia (1872), Humano, demasiado humano Un libro para espíritus libres (1878-1880), Así habló Zaratustra (1882), La gaya ciencia (1882), Más allá del bien y el mal (1886), Genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los ídolos (1888) y la Voluntad de poder, publicada después de su muerte. El pensamiento de Nietzsche sigue siendo muy influyente en la actualidad, no solamente por lo que dice sino también por la forma como lo dice. A cautivado a personas de todos las géneros y profesiones, por ello muchas veces se corre el peligro de mal interpretarlo. 

NOTA: AMPLIAR LOS CONCEPTOS CLAVES

 

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 6- EXPOSICIÓN 6- 2026- HISTORICISMO- VITALISMO- FENOMENOLOGÍA

 

GRADO 11 - SEGUNDO PERÍODO EXPOSICIÓN 6

HISTORICISMO Y VITALISMO.

Son dos corrientes filosóficas que surgieron enraizadas en los acontecimientos del siglo XIX y la filosofía de Nietzsche, como reacción  al racionalismo hegeliano y al positivismo. En sentido amplio, historicismo hace referencia a aquella corriente que consideró que la historia tenía vida propia y que en consecuencia se desarrollaba siguiendo unas leyes internas y unos objetivos determinados. Sin embargo, en filosofía se trató más de un movimiento que desatendió totalmente la ciencia natural y estudió al ser humano y su historia cultural, al hombre en su marco histórico.

Se denomina vitalismo a la corriente filosófica que atiende a la llamada idea de la vida o filosofía de la vida, aunque algunos estiman que se trata, más adecuadamente, no de la filosofía en sí, sino de una manera de reflexión o reflexiones sobre la vida. El planteamiento esencial de esta corriente vitalista y, por ende, irracionalista, por contraposición con el empirismo y el neo empirismo, no es, el conocimiento científico de la materia, sino la explicación de la realidad entera que constituye el fenómeno al que se denomina vida. Sus representantes se alejan por igual del materialismo y del kantismo, o sea del materialismo y del idealismo, para abordar seis aspectos esenciales que vienen a caracterizarlos:

- Uno, su actualismo: para ellos no existe más que el movimiento, el devenir y hasta el ser y la materia, pero siempre en movimiento. “Encierra más el devenir que el ser”, decía Bergson. Y esa es su motivación principal.

- Dos, Su organicismo: la realidad se muestra en forma orgánica, es decir, que la biología es más decisiva que la física, aunque para algunos, como Dilthey, también la historia tiene importancia.

- Tres, su irracionalismo: el interés por la biología les hace en alguna medida empiristas, pero sobre todo irracionalistas. Los conceptos, los apriorismos y las derivaciones lógicas no tienen cabida. Los métodos a emplear por la filosofía, según ellos, son la intuición, la práctica, la comprensión histórica, pero no los métodos racionales.

- Cuatro, Su objetivismo: aceptan la existencia de una realidad objetiva que trasciende al sujeto, por contraposición con cualquier clase de subjetivismo, de tal forma que rechaza el idealismo trascendental kantiano o absolutismo conceptual.

- Quinto, su pluralismo: son proclives a las teorías evolucionistas por contraposición con los monismos materialistas e idealistas.

- sexto, su personalismo: La mayor parte de ellos son afectos a la consideración de la persona como punto de partida del filosofar. Los dos representantes más importantes son:

1 W. DILTHEY (1833-1911)

Dilthey se autodenominó el filósofo de la vida, una vida vista desde la perspectiva humana y de la historia de la cultura. Su objetivo fue realizar una crítica de la razón histórica que complementara la kantiana y proporcionar a las ciencias del espíritu (como él denominó las ciencias sobre el hombre), una base, pero al margen de las nociones biológicas; por lo que intentó comprender al ser humano psicológica e históricamente. Propuso una psicología que conociera el alma del individuo, basada en la reconstrucción de la biografía e historia del mismo, lo cual no se podía comprender desde el estudio de las ciencias físicas o naturales. La filosofía debía entender, según los historicistas, la experiencia vivida por el individuo y a dónde le había conducido, pues el ser humano se va formando con los acontecimientos históricos y vitales que experimenta, lo que demuestra que cada etapa tiene sus propios valores y criterios de verdad. Su obra más representativa es: La introducción a las ciencias del espíritu

2 H. BERGSON (1859-1941)

Nació en Paris. Dio clases de filosofía en diversos colegios y universidades, entre los que sobresale el College de France. La idea central de su filosofía fue la del pensamiento vivo, tal y como se presentaba a la conciencia, que él denominó duración real. El tiempo vivo, era algo continuo que atravesaba generaciones y las sustentaba. La inteligencia no podía aprehender  esta movilidad inherente que poseía, pues el pensamiento tendía a esquematizar y detener para lograr entender. Sólo la intuición era capaz de proporcionar una idea de la duración real, de la vida, de captar su movilidad antes de que la lógica la detuviera catalogada en conceptos. La duración real conservaba los momentos anteriores transcurridos que seguían siendo en el presente e influían en lo que estaba por suceder. Según Bergson, la inteligencia es la atención que el espíritu aplica a la materia, la intuición, la atención que el espíritu se presta a sí mismo.

Entre sus obras sobresalen: Materia y memoria (1896), La risa (1900), La energía espiritual (1919), El pensamiento y lo moviente (1934), entre otras.

 

FENOMENOLOGÍA

Las controversias relativas a la existencia del mundo material por oposición al mundo interior de la vida psíquica, llevan a una actitud fenomenológica, es decir, al estudio descriptivo de los fenómenos tal y como son dados a la experiencia inmediata. Entre los representantes más importantes están:

1 E. HUSSERL (1859-1938)

Nació en Prossnitz (Moravia). Estudió matemática y asistió a las clases de Brentano en la Universidad de Viena, entre 1884 y 1886. Estas lecciones influyeron mucho en el pensamiento de Husserl y en la idea general de la filosofía. Fue nombrado profesor titular en la Universidad de Friburgo, donde enseñó hasta su jubilación en 1928.

El pensamiento de Husserl, según Eugen Fink, su discípulo más cercano, atraviesa por tres periodos: el de Halle, que culmina en las investigaciones lógicas; el de Gotinga, que termina en Las ideas y el de Friburgo, que se cierra con La lógica formal y trascendental. Otro discípulo, Herbert Spiegelberg, propuso dividir o articular el pensamiento de Husserl en otros tres períodos: el prefenomenológico, que va hasta 1901 y corresponde a las ideas del primer volumen de las investigaciones; el fenomenológico, hasta 1906, cuyas ideas, básicamente epistemológicas, corresponden al segundo volumen de las investigaciones; y el período de la fenomenología pura, que se organiza hacia 1906 y conduce a la formulación del idealismo fenomenológico.

El primer período se caracterizó por la tendencia de Husserl a seguir el pensamiento de Bretano, en el sentido de despojar el conocimiento matemático de todo psicologismo. Además, Bretano impresionó a Husserl con la concepción de la filosofía como una ciencia rigurosa, alejada de toda especulación y atenta a conceptos básicos. Si bien es cierto que al comienzo Husserl trató los conceptos matemáticos en forma psicológica, muy pronto orientó su pensamiento hacía un objetivismo, que caracterizó su forma de pensar y que no abandonaría nunca.  Aunque ciertos filósofos contemporáneos consideran el pensamiento de Husserl como especulativo, para el propio Husserl esto no es cierto, pues consideraba que pensar filosóficamente equivalía a describir pulcramente lo que veía. Su aspiración, desde el comienzo de su filosofía, consistió en ver, y ver significaba ver radicalmente Para lograr esto, Husserl fue analizando varios conceptos fundamentales, tanto lógicos como gnoseológicos, para depurarlos no sólo de psicologismo y subjetivismo, sino también de todos los posibles supuestos naturalistas. Aspiró a liberar a la filosofía de toda idea de confusión con una ciencia natural, y a la vez liberarla de toda tentación de reducción a la psicología o alguna forma de psicología. Según él, la filosofía no tiene por qué ocuparse de los fenómenos que tratan las ciencias naturales, ni de los fenómenos psíquicos en cuanto reales, sino que debe ocuparse de las esencias en cuanta unidad real de significación.

El paso de la lógica pura a una fenomenología descriptiva y luego a una fenomenología pura, fue facilitado por la noción de conciencia como vivencia intencional.  La fenomenología no se ocupa de hechos; pues todas las proposiciones relativas al mundo actual, todas las proposiciones de las ciencias, quedan suspendidas entre paréntesis, pues no sirven todavía para aprehender lo dado tal como se da puramente a la intuición esencial, sino únicamente para preparar el proceso de reducción indispensable con el fin de alcanzar la intuición esencial. Esta intuición no es empírica ni de algo real, es una intuición pura de las esencias, es decir, de lo dado desde el punto de vista esencial y no fáctico. Por tanto, la fenomenología es un método que permite ver no otra realidad, sino una especie de otredad de todas las realidades. Así considerada, la fenomenología es una posición estrictamente particular de la actitud natural. Es el punto de vista por medio del cual se ve todo lo que revela la actitud natural, en tanto que suspendido o puesto entre paréntesis. Pero ello significa que la fenomenología no es una ciencia junto a otra, ni siquiera una ciencia básica, es el fundamento de toda ciencia y de todo saber.

2 M. SCHELER (1874-1928)

Nació en Munich. Estudió en la universidad de Jena. Interesado en la fenomenología husserliana volvió a Munich, de allí pasó a Gotinga y, después de la guerra, en 1919, pasó a Colonia, donde fue profesor titular hasta su traslado a Frankfurt, el año de su muerte.

Considerado como uno de los más notables discípulos de Husserl, el pensamiento de Scheler a pasado por diversas fases, incluyendo la católica y personalista; pero en todas las fases adoptó y transformó el método fenomenológico. Abierto a muchas corrientes y alerta a los trabajos científicos (en especial los biológicos) y de todas las ciencias sociales, Scheler trató muchos temas, pero se destacó en sus trabajos sobre teoría de los valores, sociología del saber, filosofía de la religión y de la cultura y antropología filosófica. El pensamiento de Scheler, de carácter polémico en gran parte, no se limita a una descripción de las ciencias puras tal como son dadas a la intuición esencial, sino que se aplica a la solución de los problemas que surgen a cada paso en el análisis fenomenológico. Las contribuciones más importante de este pensador estuvieron en su teoría de los valores, en la filosofía de los sentimientos basada en una fenomenología general de los afectos, en la  teoría del espíritu incluida de lleno en la antropología filosófica, en la sociología del saber cómo parte integrante de una sociología de la cultura y, por último,  en la filosofía religiosa, enlazada con una metafísica, en la cual es solucionado el problema de lo real por medio de un realismo volitivo, ya propuesto por Dilthey.

Su teoría de los valores es un ejemplo característico de esta fecundidad de la fenomenología. Scheler distinguió su fenomenología de la de Husserl, al manifestar que mientras esta última se funda en contenidos sensoriales, la suya se encuentra situada más allá de tales contenidos, los cuales se propone fundar. De acuerdo con Scheler existen contenidos intencionales que, aunque no susceptibles de referencia a un acto significativo, no son por ello menos evidentes, o sea, no dejan de ser objeto de una intuición esencial. Estas esencias, llamadas por Scheler valores, se ofrecen a la descripción fenomenológica con el mismo título de legitimidad que las esencias husserlianas y son, a su vez, intemporales y absolutamente válidas. La teoría scheleriana de los valores no desemboca en una ética material de los bienes, en un empirismo semejante al de la filosofía inglesa del sentimiento moral. Él designa su punto de vista axiológico y ético como un apriorismo moral material. Ello significa, en primer lugar, que los valores son, en cuanto esencias puras, elementos a priori y también elementos materiales. Los resultados de esta síntesis de lo material con lo a priori en el campo emocional conducen a Scheler a un sistema de valores articulado jerárquicamente, en cuyo seno lo moral consiste justamente en la realización de un valor positivo sin sacrificio de los valores superiores, que son la culminación de los valores religiosos. En esta vinculación de lo moral con la realización del valor positivo radica la superación del relativismo de toda ética material y, al mismo tiempo, la confirmación de la esencia a priori de los valores.

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