martes, 12 de mayo de 2026

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 9- FILOSOFÍA DE LA CIENCIA- ESCUELA DE FRANCFORT

 

GRADO 11 - SEGUNDO PERÍODO- EXPOSICIÓN 9

FILOSOFÍA DE LA CIENCIA.

El progreso de la ciencia en el siglo XX, no tenía precedente alguno, sobre todo el de la física, que revolucionó la concepción del mundo y del universo, y el de la biología, que abrió nuevas puertas a la concepción de la vida y de los seres vivos. Una seria de filósofos contemporáneos reflexionó sobre cuestiones epistemológicas, esto es, sobre el análisis de los aspectos relacionados con el conocimiento científico, para tratar de dar respuesta a cuestiones relativas a la naturaleza misma de la ciencia o determinar los límites del conocimiento. La ciencia hoy en día se ha convertido prácticamente en referencia de la vida y en disciplina casi incuestionable; la aportación de los filósofos de la ciencia resulta importante para determinar ¿Cuál es su lugar en el mundo actual? Entre estos pensadores están: Alexander koyre, Paul Feyerabend, Gastón Bachelard, Thomas Kuhn, entre otros. Pero el pensador que más sobresale es Karl Popper.

1 K. R. POPPER (1902–1994)

Nació en la Viena del imperio austrohúngaro, en el seno de una familia culta y liberal. Estudió física y quedo fascinado por la teoría de Einstein, que empezaba a ser contrastada y que liquidaba la física newtoniana. A continuación, estudió música, matemática y psicología y obtuvo su licenciatura en filosofía en 1928. En 1930 empezó a trabajar como profesor de secundaria, época en que se relacionó con el Círculo de Viena, aunque nunca fue miembro del mismo. En 1934 publicó una de sus obras principales, La lógica de la investigación, en la que defendía la falsación y no la verificación (como sostenían los neopositivistas o positivistas lógicos) como la  que corroboraba la hipótesis científica. Obligado a exiliarse debido a la amenaza nazi de invasión de su país, se refugió en Nueva Zelanda donde ejerció como profesor universitario. En 1945 publicó La sociedad abierta y sus enemigos, su obra sociopolítica más importante. En 1946 se trasladó a Londres en calidad de docente de la London School of Económico. En 1969 abandonó la docencia. Murió en Londres en 1994, se destacó hasta su muerte por ser un prolífico e incansable pensador.

El pensamiento científico de Popper partió de los postulados de los positivistas lógicos del círculo de Viena. El neopositivismo se caracterizó por el cientifismo, es decir, por la convicción de que la ciencia no sólo proporcionaba el más fiable de los conocimientos, sino que constituía el saber en sí mismo. El criterio que determinaba que un postulado fuera o no científico era el de la verificación. Si era posible de demostrar aquello que la hipótesis proponía, ya fuera mediante la lógica, en el caso de las proposiciones analíticas; ya por medio del experimento empírico, en las proposiciones sintéticas, el enunciado científico quedaba probado. La experiencia y la contrastación con la misma son la garantía de verdad de los enunciados científicos. Popper se opuso a esta visión, y sostenía que el verificacionismo no diferenciaba la ciencia de otras disciplinas. No era posible verificar los enunciados científicos universales, puesto que no podían comprobarse uno por uno todos los casos posibles, y en cuanto a las oraciones singulares estas siempre contenían conceptos universales, por lo que se regresaba al punto anterior. Razón Por la cual propuso el falsacionismo como criterio de verificación: los enunciados científicos podrían ser falsados, es decir, rechazados mediante la experiencia. Para que una proposición fuera científica había de poder ponerse en falso por los datos experimentales, esto constituida la garantía de su carácter científico. No quería decir esto que la ciencia se compusiera de hipótesis falsas, sino que éstas podían llegar a serlo

Popper también fue conocido por sus aportaciones al ámbito sociopolítico que quedaron reflejados en su obra La sociedad abierta y sus enemigos, escrita como crítica contra Hitler y que atacaba así mismo a Platón y a Hegel. El conocimiento científico que buscaba la verdad y la política, que perseguía la justicia, compartían el proceso de resolución de los problemas, que consistía en el ensayo –error. Ningún sistema político podía garantizar un estado perfecto, pero en aquellos que existían la libertad, la crítica y la oposición, la injusticia era menos probable. Denominó a estos sistemas sociedades abiertas, y las contrapuso a las sociedades cerradas que veían en la libertad una amenaza en vez de un valor. Además de las obras mencionadas, sobresalen La miseria del historicismo (1957), Conjetura y refutaciones, El desarrollo del conocimiento científico (1963) y El universo abierto (1984).

Popper tuvo gran influencia en la teoría de la ciencia del siglo XX y sus reflexiones formaron la base de las propuestas(aunque fuera para cuestionar sus postulados) de otros pensadores, tales como: Thomas Samuel Kuhn (1922–1996), contrario a las proposiciones positivistas y popperianas y que cuestionó la posibilidad de interpretar la ciencia del pasado con el punto de vista de la ciencia actual y Paul K. Feyerabend (1924–1994), quien propuso el anarquismo epistemológico o dadaísta como camino para el avance del conocimiento científico.

 

ESCUELA DE FRANCFORT

Instituto para la investigación social, en Fráncfort (Alemania) a principios de 1920, gracias a un legado de Félix Klein. Su primer director fue Friedrich Pollock; pero fue bajo la dirección de Max Horkheimer en 1931, que ésta adquirió más importancia y empezó a elaborar el programa de Teorías críticas de la sociedad. La revista del instituto era el Archivo para la historia del socialismo y del movimiento obrero, pero con Horkheimer se empieza a publicar La revista para la investigación social, que se propone recuperar y desarrollar los temas propios del archivo.

Un rasgo típico de la escuela es instaurar los nexos entre hegelianismo, marxismo y la teoría freudiana, al partir de una visión global y crítica de la sociedad contemporánea, pues la sociedad, para la investigación social, es considerada como un todo, donde una de sus preocupaciones principales, es sacar a la luz la contradicción de la sociedad capitalista. Otros temas permanentes de la escuela son: por una parte, el fascismo, el nazismo, el estalinismo, la guerra fría, la sociedad opulenta y la revolución pendiente y la crítica a lo que denominan razón instrumental. Por otra parte, la relación entre Hegel y el marxismo, entre éste y las corrientes filosóficas contemporáneas; así como también el arte de vanguardia, la tecnología, la industria cultural, el psicoanálisis y el problema del individuo en la sociedad de hoy.

Inicialmente participan Friedrich Pollock (economista), Henryk Grossmann (economista), Karl-August Wittfoguel (sociólogo), Franz Borkenau (historiador) y Max Horkheimer (filósofo). Luego se unieron Theodor W. Adorno (filósofo, musicólogo y sociólogo), Hebert Marcase (filósofo), Erich Fromm (sociólogo y psicoanalistas), Walter Benjamín (filósofo y crítico literario) y Franz Neuman (politólogo). Todos estaban reunidos con el propósito de una reflexión crítica sobre la sociedad pre-industrial y el concepto de razón que la hizo posible. Según ellos hay una estrecha relación entre teoría y práctica, entre conocimiento y acción.

Cuando Hitler tomó el poder, les tocó exiliarse en Ginebra, Paris y New York. En 1950 renació el Instituto para la Investigación Social y aparecen sociólogos y filósofos como Alfred Schmidt, Oskar Negt y, el más conocido de todos, Jurgen Habermas.

 

1 M. HORKHEIMER (1895-1973)

Nació en Stuttgart, Alemania. Estudió en Munich, Friburgo y Fráncfort, se doctoró en 1922 bajo la dirección de Hans Cornelius, quien influyó en varios frankfurtianos.

Es considerado como uno de los principales miembros y promotores de la llamada Escuela de Fráncfort o Escuela de Fráncfort del Instituto de Investigación Social. Se le deben trabajos en sociología y sociológico-filosóficos sobre temas como: la autoridad, el autoritarismo, la familia, los orígenes de la sociedad burguesa, la cultura de masas, el papel de la ciencia y de la técnica, la libertad, el fascismo, el psicoanálisis, entre otros; los cuales atienden a los fenómenos concretos, pero que se hallan alejados del positivismo sociológico, especialmente el que insiste en métodos cuantitativos, así como de la sociología académica alemana de su tiempo. Horkheimer, estimó que la interpretación de ciertos fenómenos históricos cruciales (como la Ilustración, el Romanticismo, las tendencias pesimistas, entre otras.) podría proporcionar una clave para la comprensión de las estructuras de la sociedad actual y poder realizar un ensayo de un proyecto de perspectivas futuras. La interpretación o reinterpretación del marxismo fue en este aspecto fundamental, por lo cual con frecuencia se ve en Horkheimer un marxista, pero cuando se tiene en cuenta su crítica del materialismo dialéctico, con severas dudas acerca del materialismo histórico, se le estima como un autor muy alejado de toda tradición marxista.

 

2 J. HABERMAS (1929-     )

Nació en Dusseldorf. De 1955 a 1959 fue ayudante y colaborador de Adorno. De 1961 al 1964 enseñó filosofía en la Universidad de Heidelberg, donde trabajaba H. G. Gadamer. En 1964 fue nombrado profesor titular de sociología y filosofía de la Universidad de Fráncfort. De 1971 a 1980 fue director en el Max-Planck_Institut de Starnberg para la investigación de las condiciones de vida del mundo técnico científico. De 1980 a 1981 fue director del mismo instituto para las ciencias sociales. En 1983 regresó a Frankfurt como profesor de filosofía.

Aunque el pensamiento de Habermas sigue una línea compleja, hay algo que parece constante: su intención de poner en marcha una crítica social que tenga como base una teoría de la sociedad, la cual la teoría y la práctica caigan bajo una forma de racionalidad capaz de aportar a la vez explicación y justificación. La más conocida contribución filosófica de Habermas, o por lo menos, la más tratada, es la que se centra en torno a la noción de interés. Habermas plantea que el carácter interesado del conocimiento no tiene por qué hacer de éste la expresión de una acción últimamente inexplicable e irracional. Habermas insiste en que las decisiones prácticas no son impulsos irracionales como creen los positivistas, con su tendencia a tecnificar la ciencia y a separar la teoría de la práctica. Pero esto no lleva a Habermas a un rechazo de las ciencias positivas; lo que se trata de hacer es señalar su lugar dentro de varios niveles posibles de racionalización. Los esfuerzos de Habermas se encaminan hacia una nueva teoría de la razón que incluya la práctica, es decir, una teoría que sea justificativa y explicativa.

El problema que se plantea Habermas es el de eludir a la vez el naturalismo, de la mayor parte de positivistas y cientifistas y de no pocos marxistas, y el trascendentalismo, que se manifiesta en las corrientes idealistas y en parte de las corrientes hermenéuticas. La idea de una autorreflexión de la especie humana, bajo la forma de una historia natural de la especie humana está destinada a evitar toda dicotomía entre lo empírico y lo trascendental

 

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