martes, 12 de mayo de 2026

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 3- 2026- IDEALISMO ALEMÁN

 GRADO 11-EXPOSICIÓN 3- PERÍODO 2

EL IDEALISMO ALEMAN

Por idealismo se entiende toda doctrina filosófica en la cual la realidad es interpretada como idea. Sin embargo, cabe diferenciar dos tipos de idealismo: Ontológico, en el cual se interpreta que la realidad es una idea; y el Epistemológico, donde se afirma que la realidad sólo se conoce como un concepto. En la historia de la filosofía son muchos los seguidores de doctrinas idealistas. Pero, en resumen, puede decirse que este sistema filosófico se centró en las ideas, en las percepciones del mundo y de las cosas, más que en las cosas mismas.

En la época moderna surgió en Alemania una doctrina filosófica denominada idealismo, de la cual fue Kant uno de sus fundadores junto con Fichte, Schelling y Hegel.

*J. G. FICHTE (1762-1814).

Nació en Rammenau, Alemania. Protegido por un noble, comenzó estudios de teología en Wittenberg y los prosiguió en Jena y Leipzig. Cuando se dedicaba a la enseñanza privada, conoció en 1790 la doctrina de Kant, que le produjo gran impresión y lo impulsó a adoptar su propio modo de filosofar. Profesor desde 1794 en la Universidad de Jena como sucesor de Reinhold, fue acusado de ateísmo a causa de un trabajo publicado en el Philosophisches journal (1798) relativo a la identidad de la providencia divina con el orden moral, lo que motivó, finalmente, su destitución. Nombrado profesor en Erlangen desde 1805 y tras una breve residencia en Koenigsberg, regresó a Berlín, donde pronunció en el invierno de 1807 1808 sus discursos a la nación alemana, durante la ocupación de la capital por las tropas napoleónicas, posteriormente fue profesor y rector de la universidad de Berlín.

Las vicisitudes de la vida de Fichte y sus experiencias vitales, se enlazaron siempre con su pensamiento filosófico enteramente dominado por su carácter voluntarioso y aplicado, en su más profundo sentido, al sector de lo religioso y de lo moral. Su propósito fue, exponer y comprender a Kant en su espíritu y no en su letra muerta, decir lo que Kant había callado o ignorado. Fichte partió de dos problemas fundamentales dilucidados en la crítica kantiana y, a su entender, insuficientemente resueltos: el problema de las condiciones de la posibilidad de la experiencia, transformado en el problema del fundamento de toda experiencia. Fichte consideraba que el yo humano es lo único real que todo lo crea, no es sólo razón sino también voluntad, no es sólo conocimiento, sino acción.

Una de las ideas centrales de su pensamiento era que el mundo empírico no es otra cosa que una creación mental del ser humano y que el principio de la realidad constituía el yo. O sea, para Fichte lo real consistía en el producto de la actividad subjetiva y el ser estaba fundado en la inteligencia. Por otra parte, rechazó la idea kantiana de la cosa en sí o noúmeno (un objeto en sí mismo que no podía conocerse por estar fuera de la experiencia). Al contrario de Kant, que distinguía entre objeto conocido y sujeto cognoscente, Fichte centró su pensamiento en el sujeto creador, un sujeto máximamente espontáneo, activo y hacedor, al que denominó yo, y que era pura acción; pero esta acción sólo podía pertenecerle al propio yo una vez separado de la carga de la cosa en sí.

El idealismo, para Fichte, era toda filosofía que partía de una reflexión sobre la realidad, negando la existencia de las cosas fuera del pensamiento; por lo cual sostuvo que el principio de la realidad era el yo, quien constituía tanto la parte formal como material del conocimiento. El idealismo de Fichte afirmó que el yo era acción; esto implicaba que todas las cosas del mundo, que se encontraban ante el sujeto, habían sido creadas por éste. Según Fichte, lo real era el producto de la actividad subjetiva, del yo absoluto, como denominaba a su primer principio de la filosofía.

En el campo de la filosofía práctica, le interesaron particularmente los asuntos relacionados con las bases de la moral y de la estructura jurídica del Estado. Como premisa de la filosofía práctica, consideró un sistema teórico científicamente elaborado, que debía reunir bajo el mismo principio la teoría del conocimiento y la filosofía práctica, incluidas la filosofía del derecho y de la moral, en una comprensión del ser y del destino.   En el idealismo subjetivo de Fichte se identifican razón y voluntad, y primó la razón práctica sobre la razón pura. Su obra: Teoría de la ciencia, pretende abarcar todo el conocimiento humano con sus teorías del yo y del no yo.

*F. W. SCHELLING (1775-1854).

Nació en Leonberg, Alemania. Era hijo de un párroco y, a los 15 años, cursó estudios en la Facultad de Teología de Tubinga, donde conoció a Hegel. También estudió en Leipzig, y fue discípulo de Fichte. En 1795, cuando contaba 20años, redactó algunos escritos aclaratorios de la doctrina de la ciencia de Fichte, que culminaron en la publicación de una de sus primeras obras. Estos escritos fueron desaprobados por el mismo Fichte, lo que llevó a su distanciamiento. En 1798, trabajó como profesor en la Universidad de Jena, donde conoció diversos escritores románticos. En esa época sintió un gran interés por la filosofía de la naturaleza y se alejó todavía más del pensamiento fichteano, pero sin perder su tradición idealista e intentó compaginar la naturaleza y el yo, considerando que ambas realidades debían ser complementarias. En 1803 pasó a la Universidad de Wurzburgo, donde se orientó más por la filosofía de la religión y se interesó por el problema ético de la libertad. En 1806 se trasladó a Múnich, donde fue nombrado miembro de la academia de las ciencias y secretario general de Bellas Artes. Por esta época se encontraba más próximo a la religión y a la reacción política; de igual forma, fue también el período en que su pensamiento se distanció progresivamente del de Hegel, lo cual generó cierto rencor entre ambos filósofos. En1809, se trasladó a Erlangen y a Berlín. Regresó de nuevo a Múnich en 1829, como profesor de dicha ciudad, en pleno apogeo del éxito de Hegel. Schelling criticó abiertamente su filosofía y empezó a desarrollar lo que él llamó filosofía positiva, opuesta a la racional o negativa de Hegel. En 1841 fue llamado por el rey Federico Guillermo IV de Prusia para ocupar la cátedra que había sido de Hegel en Berlín, quien había muerto 10 años antes. Allí continuó con su tarea docente hasta 1845. Más tarde se trasladó a Suiza, donde murió en el año de 1854.

Schelling es conocido sobre todo por su filosofía de la naturaleza. Desarrolló este pensamiento desde la concepción fichteana. Para Fichte la naturaleza o el mundo, era el resultado de una actividad inconsciente del yo: el yo se ponía un límite para llegar a ser consciente y este límite constituía el no-yo o la naturaleza; por lo que la naturaleza, para Fichte, era algo negativo porque consistía en una oposición del yo y sólo existía para que el yo actuara y, en consecuencia, carecía de entidad y libertad propias. Schelling, por el contrario, le dio a la naturaleza un sentido de realidad positiva, deseaba eliminar la idea negativa de la naturaleza y retornarle su fuerza vital y creadora, pues era independiente del yo y poseía un origen propio. También partió de la idea de lo absoluto, considerándolo como la unidad sintética de los contrarios. O sea, lo absoluto es la unidad viviente (espiritual) dentro de la cual se encuentra, en forma de germen, todas las diversidades que se conocen en el mundo. Por tanto, lo que Schelling intentó hacer fue conciliar la idea del yo absoluto con la naturaleza, los cuales se habían considerado como opuestos.

Analizada en su conjunto, la filosofía de Schelling se centró en el absoluto, que se conocía a sí mismo a través del proceso del creador. Aunque a lo largo de su existencia partió de uno de los dos aspectos (la naturaleza o el yo absoluto), descubrió en el absoluto el principio que explicaba toda la realidad.

*G.W. F. HEGEL (1770-1831)

Nació en Stuttgart en 1770. Después de haber estudiado la secundaria en su ciudad natal, ingresó en la Facultad de Teología de Tubinga, donde se hizo amigo de Schelling y del poeta Holderlin, con quienes compartió su entusiasmo por la Revolución Francesa y la antigüedad clásica. Al finalizar los estudios trabajó como preceptor de varias familias acomodadas de Berna y Fráncfort, desde 1793 a 1800. En esa época escribió diversos trabajos, básicamente de contenido religioso, aunque ya se manifestaban algunos temas de su sistema filosófico posterior. En 1801 presentó su tesis de habilitación en la Universidad de Jena, donde fue nombrado profesor extraordinario en 1805. Posteriormente, la invasión napoleónica y la batalla de Jena terminaron con su carrera universitaria en esa ciudad. Entre 1809 y 1817 dirigió el Gymnasium en Núremberg y en 1818 fue nombrado profesor de la Universidad de Berlín, donde alcanzó su fama definitiva como filósofo. En 1829 lo nombraron rector de dicha Universidad. Murió en noviembre de 1831, víctima del cólera.

Es considerado el máximo representante del idealismo absoluto. De igual forma es el prototipo del intelectual puro y del hombre lógico y racional. En su filosofía se impuso este aspecto racional, porque para él lo absoluto era la razón. A la pregunta metafísica ¿Qué es lo que existe?, Hegel contestó “existe la razón”, y todo lo demás constituían fenómenos o manifestaciones de ésta. A continuación, se expondrán algunos aspectos de su pensamiento.

-EL IDEALISMO ABSOLUTO

Como ya se insinuó, para Hegel lo único que existe es la razón identificada por este filósofo con lo absoluto. Además, él la concibió como una potencia dinámica llena de posibilidades que se desenvolvían en el tiempo. Desde el estudio de lo que Hegel denominó lógica, la razón planteó sus afirmaciones, a continuación expuso las contradicciones y finalmente reconcilió a ambas en otra tesis superior(proceso conocido como dialéctica), lo que llevó a que la razón misma fuera creando su propio fenómeno o su manifestación en cosas materiales: en las formas matemáticas,  las más elementales de la razón; las causales, constituyen lo más elemental de la física; las finales, que son las formas de los seres vivientes y, por último, en las formas intelectuales, psicológicas, en el hombre y en la historia.

Hegel aprovechó los planteamientos deducidos de la teoría de la ciencia de Fichte, en especial los conceptos de síntesis, antítesis y síntesis, aunque sus conclusiones filosóficas fueron diferentes. Él vio la filosofía de Fichte como un idealismo subjetivo donde la eterna oposición del yo y del no-yo, al no poder resolverse, debía ser negada.  Schelling la consideró la filosofía como un idealismo objetivo, al darse la identidad del yo y del no-yo en la naturaleza. La filosofía de Hegel, en cambio, se conoce como idealismo absoluto por que conservó el concepto auténtico de absoluto, considerándolo como la idea universal y única. El resultado de la filosofía de Hegel fue concebir la realidad como el despliegue y manifestación de la idea, es decir, el despliegue y manifestación del absoluto. Por tanto, la idea tenía primacía sobre todo lo demás y se auto manifestaba en el mundo. 

- LA DIALÉCTICA

Ésta es el proceso de despliegue del absoluto, que consistía en un proceso de oposición y enfrentamiento de elementos contrarios que finalmente se reconciliaban. Tal despliegue sólo podía comprenderse si se abandona el pensamiento rígido y se introducía la lógica de la contradicción o el poder de lo negativo. Hegel creía que el error de todas las filosofías anteriores era el de no haber comprendido el carácter dinámico de la realidad. La realidad no era fija, estaba en continua transformación, regida y movida por la contradicción; por lo que esta realidad era dialéctica y el método que pretendía comprenderla, también debía serlo. El proceso dialéctico del absoluto y de la realidad podía entenderse en tres momentos, que Fichte denominó como tesis, antítesis y síntesis; pero Hegel se refirió a ellos como afirmación, negación de la afirmación y negación de la negación. La realidad, concebida de esta forma, constituyó un proceso cíclico de superación, movido por la tensión de los contrarios. En este proceso dialéctico, según Hegel, nada se pierde, pues las contradicciones de la realidad tienen un sentido y la superación de la síntesis implicaba siempre un movimiento hacía la superación. Con este método de conocimiento, el hombre podía alcanzar el saber absoluto.

- EL ESPÍRITU

Hegel considera, como otros filósofos idealistas, que el conocimiento se basaba en la relación sujeto-objeto, pero él pretendía superar las aparentes contradicciones entre ellos integrándolos en una sola identidad, daba en la conversión del objeto en sujeto. El espíritu se transforma y avanza dialécticamente hasta el espíritu absoluto, a la vez sujeto y objeto, ser y pensar, conciencia y realidad. El espíritu comienza su camino como pura sensación para llegar a ser, al final del camino, razón absoluta o espíritu absoluto. Este viaje se desarrolla en tres momentos: en primer lugar, un momento subjetivo en el cual el espíritu se contempla a sí mismo y se quiere conocer; en segundo término, dicho espíritu trata de unificar la individualidad con la universalidad (espíritu objetivo); por último, el espíritu supera la contradicción entre el espíritu subjetivo y el objetivo en el espíritu absoluto. A partir de aquí el espíritu absoluto se expresa en tres formas fundamentales: el arte o la estética, la religión y la filosofía.

- ÉTICA Y POLÍTICA

El deber, según Hegel, no es el producto de un juicio individual. Los individuos sólo son íntegros en la medida en que mantienen relaciones sociales; por eso el único contexto en que el deber puede existir de hecho es en el plano social. Por tanto, la pertenencia al Estado es uno de los mayores deberes posibles que cabe asumir al individuo. Para Hegel el estado constituía la máxima expresión del espíritu objetivo y lo consideraba como una realidad primaria, pues se trataba del espíritu nacional que existía y se justificaba por sí mismo, era autónomo y soberano. En otras palabras, el Estado es la manifestación de la voluntad general, que es la más alta expresión del espíritu ético. El sometimiento a esa voluntad general es el acto propio de un individuo libre y racional. Aunque Hegel también consideraba que el Estado constituía como objetivo la consecución de la libertad de todo el pueblo en su conjunto (no la de las personas individuales), responsabilizó al Estado de todo el poder y el control; lo cual llevó a que surgieran teorías totalitarias, tanto de derecha como de izquierda.

BIBLIOGRAFÍA:

-          Reale, Giovanni y  Antiseri, Darío. “Historia del pensamiento filosófico y científico”. III tomos. Editorial Herder S.A., Barcelona, 1988

-          Ferrater Mora, José. “Diccionario de filosofía”. IV tomos. Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 1994

-          Onfray, Michel. “Las sabidurías de la antigüedad”. Editorial Anagrama. Colección Argumentos. Barcelona, 2007

 

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 4- 2026- POSITIVISMO - MARXISMO

 

GRADO 11- SEGUNDO PERÍODO EXPOSICIÓN 4

FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA

1 EL POSITIVISMO.

Es un sistema filosófico basado en la experiencia y el conocimiento empírico de los fenómenos naturales, en el cual la metafísica y la teología son sistemas de conocimientos imperfectos e inadecuados.

El término positivismo fue acuñado por primera vez por el filosófico y matemático francés del siglo XIX, Augusto Comte. Pero algunos de los conceptos positivistas se remontan al filósofo británico David Huma, al filósofo francés Saint Simón y al filósofo alemán Emmanuel Kant. Esta doctrina se caracterizó por la atención a los hechos, los fenómenos, con exclusión de todo postulado que no fuera verificable. Por tanto, consistió, en no admitir como válidos científicamente los conocimientos que no procedieran de la experiencia, rechazando todo conocimiento a priori y todo concepto universal y absoluto. El positivismo partió de los mismos principios que el empirismo inglés de los siglos XVII y XVIII. Dentro de sus representantes, sobresalen:

1.1 AUGUSTO COMTE (1798-1857)

Nació en Montpellier, Francia. Estudió en Paris y luego de diversos avatares académicos logró el puesto de profesor auxiliar de matemática en la Escuela Politécnica de Paris. Su vida económica fue bastante desgraciada y debió vivir los últimos años de las ayudas de discípulos y amigos. La hostilidad que sus escritos suscitaron en los diferentes ambientes académicos fue la principal causa de su desgracia. Sus obras más importantes son: Curso de filosofía positiva (1830), Discurso sobre el espíritu positivo (1849), Catecismo positivista (1852), Sistema de política positivista o tratado de sociología que intuye la religión de la humanidad (1851-1854).

La base del planteamiento de Comte. Consiste en afirmar que todo enunciado o proposición que no se corresponda al simple testimonio de un hecho, no encierra ningún sentido real e inteligible. Algunas ideas centrales de su pensamiento son: la concepción historicista del desarrollo de la ciencia y de la razón, las cuales él desarrolló en tres estados fundamentales, y en el último radica la verdad clara y demostrada, estos estadios son:

- Estadio mitológicoteológico: en este estadio el ser humano hace depender los fenómenos naturales de la voluntad de poderes personales superiores, es lo conocido como fetichismo donde se atribuye poderes mágicos a los fenómenos naturales. Es en este estadio donde se vive el proceso del paso del politeísmo al monoteísmo.

-Estadio metafísico, en el cual todo es explicado a partir de entidades abstractas, es un periodo crítico, en el que irrumpen las fuerzas disolventes de la inteligencia, simplemente es transitorio.

- Estadio positivo, es el estadio definitivo y superior porque en él se explica la realidad mediante la observación y la experimentación. Así el positivismo busca explicar los hechos por medio de la formulación de sus leyes y es por ello que prescinde de la metafísica. En este estadio se renuncia al conocimiento de lo absoluto, y se pasa a buscar las leyes de los fenómenos.

Comte. Eligió la palabra positivismo, porque señalaba la realidad constructiva  que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento científico y por esta vía del control de las fuerzas naturales.

Los dos componentes principales del positivismo, la filosofía y el gobierno (o programa de conducta individual y social), más tarde fueron unificados por Comte. en un todo bajo la concepción de una religión, en la cual la humanidad era el objeto de culto. Por lo anterior, muchos de sus discípulos rechazaron aceptar este desarrollo religioso porque parecía contradecir la filosofía original.

1.2 JHON STUART MILL (1806-1873).

Hijo de James Mill, un destacado seguidor del utilitarismo inglés, el cual inculcó a  su hijo  estos principios filosóficos. Crearon juntos (padre e hijo) el radicalismo filosófico y se propusieron explicar cómo mecanismos mentales todas las supersticiones, entre las que incluyeron al cristianismo, al cual consideraban el enemigo mayor de la moralidad.  Recibió una cuidada educación. Las ideas utilitaristas  de Bentham, gran pensador inglés de su tiempo y amigo de su padre, le influyeron decisivamente.

Establece cuatro reglas para averiguar los antecedentes de los fenómenos:

- uno, la concordancia, la cual consiste en la observación de un fenómeno y sus circunstancias antecedentes, si se cambian todas menos una y el fenómeno sigue dándose, se concluye  que esta última circunstancia es la causa del fenómeno observado. 

- Dos, la diferencia, si se suprime una circunstancia antecedente y, como consecuencia, desaparece el fenómeno, puede afirmarse que tal antecedente es la causa del fenómeno.

- Tres, los residuos, llegado el caso de conocer la causa de una parte del fenómeno debe considerarse que el resto del fenómeno se debe a causas desconocidas aún.

- Cuatro, las variaciones concomitantes, consiste en partir de los hechos y, mediante el uso de la inducción, llegar al establecimiento de las leyes físicas; es decir, cuando un fenómeno varía en función de otro, se puede afirmar que tal fenómeno es efecto del segundo. 

Mill es considerado como un empirista lógico, puesto que funda su ciencia social en la voluntad y la creencia, toma el egoísmo como el principal motor de las relaciones humanas, considera los valores religiosos como simple colaboración, en los que la marcha del hombre va en la búsqueda moral.

También es un utilitarista práctico, el cual tiene como lema favorito el aumento del placer y la disminución del dolor. Afirma que el hombre ante las necesidades materiales descubre que no existen soluciones espirituales, sino que esas soluciones se encuentran en la sicología como ciencia moral. “La observación y la experimentación, por profunda que sea, no puede conducirnos al conocimiento absoluto de los fenómenos. Hay que partir, por tanto, de un cierto relativismo cognoscitivo”.

2 EL MARXISMO

La burguesía de Alemania aún estaba fortaleciéndose, a principios del siglo XIX, cuando la ocupación de Napoleón la aprovechó la   aristocracia feudal para incitar a las masas de campesinos a revelarse y que, en un principio, significó para ellos cierto grado de alivio a su libertad; Pero, al ser derrotado Napoleón, las promesas de libertad de la aristocracia se perdieron y se retornó al sistema feudal imperante hasta aquel momento. En estas circunstancias empezaron a surgir en el país algunos movimientos de tipo progresista y revolucionario, aprovechando la influencia de la Revolución Francesa de julio de 1830. la crítica al sistema político alemán y al feudalismo, vino acompañado de una defensa del constitucionalismo. De otro lado, la muerte de Hegel (1831) dividió su escuela en dos vertientes: la de los jóvenes hegelianos o hegelianos de izquierdas (Marx, Engels entre otros) y la de los hegelianos ortodoxos o de derechas. Como se percibe, a mediados del siglo XIX, el pensamiento europeo se encontraba en plena fase de fermentación. El pensamiento positivista europeo, viendo como el panorama de modernización y progreso no mejoraba la situación del obrero, realizó un intento de reforma social junto al socialismo utópico que, sin embargo, se quedó corto. Poco después, en la Europa revolucionaria de 1848, apareció el socialismo científico, cuyos ideólogos fueron Karl Marx y Friedrich Engels.

2.1 CARL MARX (1818-1883)

Nació en Trier, Antigua provincia del Rhin (Alemania). Después de estudiar en la escuela de Tier, en 1835 ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Bonn y en 1836 en la Universidad de Berlín, donde se doctoró en 1841. Como amigo de los “jóvenes hegelianos”, estudió a fondo este sistema, por el cual se sintió a la vez atraído y repelido. Marx reconoció en Hegel la profundidad que tiene el comenzar siempre con la oposición entre las determinaciones. No obstante, desde sus primeros escritos es evidente la separación con Hegel, al considerar que las instituciones jurídicas y políticas, así como las distintas formas de Estado, no pueden explicarse por sí solas y en virtud de un auto proclamado desarrollo del espíritu humano, sino que son consecuencia de las condiciones materiales de vida. Marx creyó que la filosofía de Hegel interpretaba el mundo de una manera invertida, esto es, de forma ideológica (no objetiva ni científica), sino reflejando los intereses de la clase dominante, con los que, en últimas, Hegel se identifica, Según Marx. Él planteó a Hegel dos reparos fundamentales: uno, el de subordinar la sociedad civil al Estado, con lo que se hacía una apología del sistema social imperante. Dos, la de convertir a los seres humanos en objetos del espíritu absoluto o la idea universal, cayendo en una visión idealista de los procesos sociales e históricos. Así mismo, los jóvenes hegelianos, ya sea de derecha o de izquierda, mantienen separadas la teoría de la praxis o la práctica social, sin captar las cosas en su raíz, que es el hombre, según Marx, y por lo que se debe unir la teoría y la praxis.

Marx vivió la primera gran crisis del capitalismo industrial en la década de 1830 y el consecuente trance político de 1848. Sobre estas bases desarrolló una teoría según la cual el socialismo era el resultado necesario de la lucha entre dos clases formadas históricamente: el proletariado y la burguesía. Sostuvo que la historia de la humanidad era la historia de la lucha de clases, que surgían con la aparición de la propiedad privada. A lo largo de la historia se habían sucedido una serie de modos de producción hasta llegar al capitalismo, que se caracterizó por el trabajo asalariado de la clase obrera y la obtención de una plusvalía por parte del empresario o dueño de los medios de producción.

En economía política la plusvalía es la cantidad de valor en que se incrementa un capital durante su proceso de producción. La teoría de la plusvalía era el motor de la producción capitalista y la fuente de explotación de la mano de obra. En opinión de Marx, el desarrollo del capitalismo prepararía la aparición de una nueva etapa histórica, el socialismo, caracterizada por la abolición de la propiedad privada y por la paulatina desaparición de las clases sociales, etapa que culminaría con el comunismo.

Marx fue el continuador y el máximo consumidor de las tres principales corrientes ideológicas del siglo XX: la filosofía clásica alemana, más concretamente la hegeliana, cuyo sistema dialéctico y concepción de la historia tomó Marx; la economía clásica inglesa y el socialismo utópico francés, unido a las doctrinas revolucionarias francesas en general. Esta mezcla de diversas corrientes de pensamiento, unida a la voluntad de transformación de la realidad, convirtió su pensamiento, y el de sus seguidores, en una compleja doctrina en la que se unían factores económicos, históricos, filosóficos y políticos.

2.2 FRIEDRICH ENGELS (1820-1895)

Nació en Barman (hoy Wuppertal), Alemania. Realizó una actividad múltiple, participando en el periodismo en la industria y en las luchas filosóficas y político-sociales. En 1844 ocurre el más importante acontecimiento de su vida, su encuentro con Marx, de quién fue su más íntimo amigo y colaborador, hasta el punto de que es difícil con frecuencia precisar cuál fue la contribución de cada uno de ellos a las ideas fundamentales del marxismo. Sin embargo, en lo que tiene que ver con los aportes de Engels al marxismo, está principalmente, el aspecto filosófico de la doctrina.

El materialismo fue concebido no sólo como materialismo histórico, sino de un modo general, como materialismo dialéctico. Uno de los aspectos importantes de este último era la dialéctica de la naturaleza. Se puede afirmar que la insistencia tan característica de los marxistas en la unión del materialismo con la dialéctica, procede de Engels. Un aspecto muy destacado sus doctrinas, es el estudio de las relaciones entre la infraestructura económica y las superestructuras culturales. Según Engels estas relaciones son complejas, de tal modo que no se admite la explicación causal directa de los acontecimientos no económicos por otros económicos, sino que mantiene que la super estructura influye a su vez sobre la estructura; por tanto, ideas, convicciones políticas y religiosas no pueden descartarse fácilmente en una interpretación rigurosa del curso de la historia humana

 

 

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 5- 2026- VOLUNTARISMO

 

GRADO 11 - SEGUNDO PERÍODO EXPOSICIÓN 5

VOLUNTARISMO

Es una nueva orientación para la vida, frente al agnosticismo, que tiene una gran influencia de la filosofía hindú. Los representantes más importantes son:

1 ARTHUR SHOPENHAUER (1788-1860)

Nació en Danzig, Alemania. Como era hijo de un próspero comerciante, fue enviado a estudiar a Francia y Londres. Realizó sus estudios universitarios en medicina, ciencias naturales e historia. Llegó a la Universidad de Berlín en 1811, en el momento que había estallado la guerra con Napoleón. Después de obtener su doctorado disfrutó de la amistad de Gothe en casa de su familia. A pesar que escribía mucho, sus escritos no tenían mucha acogida hasta 1851 que publicó Parerga y Paralipómena, que disparó su fama, por su visión pesimista del mundo y que los jóvenes seguían tras la desilusión de la revolución de 1848.

Su pensamiento intentó ser una auténtica crítica de la razón y cuestionó el racionalismo dominante en la filosofía occidental. Afirmó que el mundo, tal como se presenta al sujeto cognoscente, era sólo una apariencia que eludía la auténtica realidad, captable como un impulso, una tendencia o un deseo, reducible a las condiciones del entendimiento y que, en consecuencia, resultaba irracional. Según él, el mundo estaba hecho del mismo material que los sueños, el “velo de maya” de los hindúes. Sólo existía una fuerza cósmica, la voluntad, que provocaba tanto el nacimiento de las estrellas como la generación y desaparición continua de nuevos seres.

Los hombres se veían atrapados en una paradoja: no podían resistirse al impulso de la voluntad ciega e irracional de su propia naturaleza, que muchas veces les ocasionaban sufrimientos y, a la vez, aspiraban a verse libres del mundo. Para librarse o reducir el sufrimiento, Schopenhauer propone dos caminos:

el primero es la muerte, pero esta vía es una realidad ilusoria y engañosa, pues la muerte es un trance en el que la naturaleza, una vez acabada su función en el ser humano, pone un nuevo individuo en el mismo lugar para continuar su tarea sin fin y, así, el sufrimiento no termina.

El segundo camino, es la vía que recorren los místicos y ascetas que, mediante la aniquilación de la voluntad y su victoria sobre la naturaleza, consiguen rasgar el velo de maya y ver más allá. Ésta es la única salida y victoria posible.

Shopenhauer afirmó descubrir la cosa en sí, que no era otra cosa que la voluntad, a partir de ahí. Diferenció la labor del filósofo de la del místico: al primero sólo le era posible aspirar a cierta tranquilidad ante el mundo gracias a su conocimiento; únicamente al místico le estaba reservada la victoria sobre el mundo, la visión de la cosa en sí. No obstante, su pensamiento ser la antesala de la mística, Schopenhauer rechazó las religiones sistematizadas socialmente con la misma fuerza que admiró a místicos y ascetas.

Entre sus obras más destacadas, están: Sobre la cuádrupe raíz del principio de razón suficiente (1813), El mundo como voluntad y representación (1819), Sobre la voluntad en la naturaleza (1836).

2 FRIEDRICH NIETZSCHE (1844-1900)

Nació en Röcken, Alemania y fue hijo de un pastor luterano, por lo que creció en un ambiente dominado por el pietismo protestante, el cual se caracterizaba por su rigidez y austeridad. Estudió en el internado de la Escuela de Pforta, donde recibió sus primeros conocimientos sobre la antigüedad clásica. Más tarde, estudió filología en las Universidades de Bonn y Leipzig, donde entró en contacto con la filosofía de Schopenhauer que influyó fuertemente en la formación de sus ideas. Es considerado como uno de los más radicales y sugerentes pensadores de finales del siglo XIX y principios del XX. Su filosofía fue, ante todo, una crítica que arremetió contra todas las formas de pensamiento y todos los valores morales de la tradición occidental.

Para Nietzsche, defender la razón significaba olvidar la verdadera clave de la condición humana: el hombre no era sólo voluntad, sino voluntad de existir. El hombre era una fuerza irracional más potente que la razón. Nietzsche planteó que no debía sucumbirse ante el dictado absoluto de la razón (lo apolíneo), sino que el hombre debía prestar atención también a las pasiones, a los instintos (lo dionisiaco) y a la vida en toda su riqueza. El amor a la vida debía hacer del hombre un ser que fuera más allá de sí mismo (un superhombre); pero para llegar a este estadio era preciso destruir todos los valores tradicionales y crearlos de nuevo (la transvaloración de los valores): el primer paso en este proceso consistía en aceptar el nihilismo, es decir, la negación absoluta de cualquier principio religioso, político o social, pues estaba convencido que los valores tradicionales representaban una moral esclava,  creada por personas débiles y resentidas que fomentaban comportamientos de sumisión y conformismo. Una vez destruidos los falsos valores, el hombre estaba en condiciones de afianzar su voluntad de poder, la cual no se entendía como dominio sobre otros (como algunos interpretaron) sino sobre uno mismo, el cual era necesario para la creatividad.

Para llegar al superhombre, el espíritu humano debe vivir tres transformaciones, según lo declara Zaratustra, que es el personaje que Nietzsche crea para manifestar su filosofía. Como lo plantea metafóricamente, las transformaciones son: una, el camello, representa la fortaleza de llevar las cargas de la tradición con resignación. Dos, la del león, simboliza la lucha, el inconformismo, el cambio y, tres, la del niño, etapa de la inocencia, de la limpieza y la posibilidad de la creatividad. Además de este proceso y de los conceptos mencionados, la filosofía de Nietzsche plantea temas como la corporeidad, lo dionisiaco y lo apolíneo, el eterno retorno y otros, que hacen que está sea considerada vitalista e irracional.

Entre la amplía obra que creó, se destacan los siguientes títulos: El origen de la tragedia (1872), Humano, demasiado humano Un libro para espíritus libres (1878-1880), Así habló Zaratustra (1882), La gaya ciencia (1882), Más allá del bien y el mal (1886), Genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los ídolos (1888) y la Voluntad de poder, publicada después de su muerte. El pensamiento de Nietzsche sigue siendo muy influyente en la actualidad, no solamente por lo que dice sino también por la forma como lo dice. A cautivado a personas de todos las géneros y profesiones, por ello muchas veces se corre el peligro de mal interpretarlo. 

NOTA: AMPLIAR LOS CONCEPTOS CLAVES

 

SEGUNDO PERÍODO- GRADO 6- EXPOSICIÓN 6- 2026- HISTORICISMO- VITALISMO- FENOMENOLOGÍA

 

GRADO 11 - SEGUNDO PERÍODO EXPOSICIÓN 6

HISTORICISMO Y VITALISMO.

Son dos corrientes filosóficas que surgieron enraizadas en los acontecimientos del siglo XIX y la filosofía de Nietzsche, como reacción  al racionalismo hegeliano y al positivismo. En sentido amplio, historicismo hace referencia a aquella corriente que consideró que la historia tenía vida propia y que en consecuencia se desarrollaba siguiendo unas leyes internas y unos objetivos determinados. Sin embargo, en filosofía se trató más de un movimiento que desatendió totalmente la ciencia natural y estudió al ser humano y su historia cultural, al hombre en su marco histórico.

Se denomina vitalismo a la corriente filosófica que atiende a la llamada idea de la vida o filosofía de la vida, aunque algunos estiman que se trata, más adecuadamente, no de la filosofía en sí, sino de una manera de reflexión o reflexiones sobre la vida. El planteamiento esencial de esta corriente vitalista y, por ende, irracionalista, por contraposición con el empirismo y el neo empirismo, no es, el conocimiento científico de la materia, sino la explicación de la realidad entera que constituye el fenómeno al que se denomina vida. Sus representantes se alejan por igual del materialismo y del kantismo, o sea del materialismo y del idealismo, para abordar seis aspectos esenciales que vienen a caracterizarlos:

- Uno, su actualismo: para ellos no existe más que el movimiento, el devenir y hasta el ser y la materia, pero siempre en movimiento. “Encierra más el devenir que el ser”, decía Bergson. Y esa es su motivación principal.

- Dos, Su organicismo: la realidad se muestra en forma orgánica, es decir, que la biología es más decisiva que la física, aunque para algunos, como Dilthey, también la historia tiene importancia.

- Tres, su irracionalismo: el interés por la biología les hace en alguna medida empiristas, pero sobre todo irracionalistas. Los conceptos, los apriorismos y las derivaciones lógicas no tienen cabida. Los métodos a emplear por la filosofía, según ellos, son la intuición, la práctica, la comprensión histórica, pero no los métodos racionales.

- Cuatro, Su objetivismo: aceptan la existencia de una realidad objetiva que trasciende al sujeto, por contraposición con cualquier clase de subjetivismo, de tal forma que rechaza el idealismo trascendental kantiano o absolutismo conceptual.

- Quinto, su pluralismo: son proclives a las teorías evolucionistas por contraposición con los monismos materialistas e idealistas.

- sexto, su personalismo: La mayor parte de ellos son afectos a la consideración de la persona como punto de partida del filosofar. Los dos representantes más importantes son:

1 W. DILTHEY (1833-1911)

Dilthey se autodenominó el filósofo de la vida, una vida vista desde la perspectiva humana y de la historia de la cultura. Su objetivo fue realizar una crítica de la razón histórica que complementara la kantiana y proporcionar a las ciencias del espíritu (como él denominó las ciencias sobre el hombre), una base, pero al margen de las nociones biológicas; por lo que intentó comprender al ser humano psicológica e históricamente. Propuso una psicología que conociera el alma del individuo, basada en la reconstrucción de la biografía e historia del mismo, lo cual no se podía comprender desde el estudio de las ciencias físicas o naturales. La filosofía debía entender, según los historicistas, la experiencia vivida por el individuo y a dónde le había conducido, pues el ser humano se va formando con los acontecimientos históricos y vitales que experimenta, lo que demuestra que cada etapa tiene sus propios valores y criterios de verdad. Su obra más representativa es: La introducción a las ciencias del espíritu

2 H. BERGSON (1859-1941)

Nació en Paris. Dio clases de filosofía en diversos colegios y universidades, entre los que sobresale el College de France. La idea central de su filosofía fue la del pensamiento vivo, tal y como se presentaba a la conciencia, que él denominó duración real. El tiempo vivo, era algo continuo que atravesaba generaciones y las sustentaba. La inteligencia no podía aprehender  esta movilidad inherente que poseía, pues el pensamiento tendía a esquematizar y detener para lograr entender. Sólo la intuición era capaz de proporcionar una idea de la duración real, de la vida, de captar su movilidad antes de que la lógica la detuviera catalogada en conceptos. La duración real conservaba los momentos anteriores transcurridos que seguían siendo en el presente e influían en lo que estaba por suceder. Según Bergson, la inteligencia es la atención que el espíritu aplica a la materia, la intuición, la atención que el espíritu se presta a sí mismo.

Entre sus obras sobresalen: Materia y memoria (1896), La risa (1900), La energía espiritual (1919), El pensamiento y lo moviente (1934), entre otras.

 

FENOMENOLOGÍA

Las controversias relativas a la existencia del mundo material por oposición al mundo interior de la vida psíquica, llevan a una actitud fenomenológica, es decir, al estudio descriptivo de los fenómenos tal y como son dados a la experiencia inmediata. Entre los representantes más importantes están:

1 E. HUSSERL (1859-1938)

Nació en Prossnitz (Moravia). Estudió matemática y asistió a las clases de Brentano en la Universidad de Viena, entre 1884 y 1886. Estas lecciones influyeron mucho en el pensamiento de Husserl y en la idea general de la filosofía. Fue nombrado profesor titular en la Universidad de Friburgo, donde enseñó hasta su jubilación en 1928.

El pensamiento de Husserl, según Eugen Fink, su discípulo más cercano, atraviesa por tres periodos: el de Halle, que culmina en las investigaciones lógicas; el de Gotinga, que termina en Las ideas y el de Friburgo, que se cierra con La lógica formal y trascendental. Otro discípulo, Herbert Spiegelberg, propuso dividir o articular el pensamiento de Husserl en otros tres períodos: el prefenomenológico, que va hasta 1901 y corresponde a las ideas del primer volumen de las investigaciones; el fenomenológico, hasta 1906, cuyas ideas, básicamente epistemológicas, corresponden al segundo volumen de las investigaciones; y el período de la fenomenología pura, que se organiza hacia 1906 y conduce a la formulación del idealismo fenomenológico.

El primer período se caracterizó por la tendencia de Husserl a seguir el pensamiento de Bretano, en el sentido de despojar el conocimiento matemático de todo psicologismo. Además, Bretano impresionó a Husserl con la concepción de la filosofía como una ciencia rigurosa, alejada de toda especulación y atenta a conceptos básicos. Si bien es cierto que al comienzo Husserl trató los conceptos matemáticos en forma psicológica, muy pronto orientó su pensamiento hacía un objetivismo, que caracterizó su forma de pensar y que no abandonaría nunca.  Aunque ciertos filósofos contemporáneos consideran el pensamiento de Husserl como especulativo, para el propio Husserl esto no es cierto, pues consideraba que pensar filosóficamente equivalía a describir pulcramente lo que veía. Su aspiración, desde el comienzo de su filosofía, consistió en ver, y ver significaba ver radicalmente Para lograr esto, Husserl fue analizando varios conceptos fundamentales, tanto lógicos como gnoseológicos, para depurarlos no sólo de psicologismo y subjetivismo, sino también de todos los posibles supuestos naturalistas. Aspiró a liberar a la filosofía de toda idea de confusión con una ciencia natural, y a la vez liberarla de toda tentación de reducción a la psicología o alguna forma de psicología. Según él, la filosofía no tiene por qué ocuparse de los fenómenos que tratan las ciencias naturales, ni de los fenómenos psíquicos en cuanto reales, sino que debe ocuparse de las esencias en cuanta unidad real de significación.

El paso de la lógica pura a una fenomenología descriptiva y luego a una fenomenología pura, fue facilitado por la noción de conciencia como vivencia intencional.  La fenomenología no se ocupa de hechos; pues todas las proposiciones relativas al mundo actual, todas las proposiciones de las ciencias, quedan suspendidas entre paréntesis, pues no sirven todavía para aprehender lo dado tal como se da puramente a la intuición esencial, sino únicamente para preparar el proceso de reducción indispensable con el fin de alcanzar la intuición esencial. Esta intuición no es empírica ni de algo real, es una intuición pura de las esencias, es decir, de lo dado desde el punto de vista esencial y no fáctico. Por tanto, la fenomenología es un método que permite ver no otra realidad, sino una especie de otredad de todas las realidades. Así considerada, la fenomenología es una posición estrictamente particular de la actitud natural. Es el punto de vista por medio del cual se ve todo lo que revela la actitud natural, en tanto que suspendido o puesto entre paréntesis. Pero ello significa que la fenomenología no es una ciencia junto a otra, ni siquiera una ciencia básica, es el fundamento de toda ciencia y de todo saber.

2 M. SCHELER (1874-1928)

Nació en Munich. Estudió en la universidad de Jena. Interesado en la fenomenología husserliana volvió a Munich, de allí pasó a Gotinga y, después de la guerra, en 1919, pasó a Colonia, donde fue profesor titular hasta su traslado a Frankfurt, el año de su muerte.

Considerado como uno de los más notables discípulos de Husserl, el pensamiento de Scheler a pasado por diversas fases, incluyendo la católica y personalista; pero en todas las fases adoptó y transformó el método fenomenológico. Abierto a muchas corrientes y alerta a los trabajos científicos (en especial los biológicos) y de todas las ciencias sociales, Scheler trató muchos temas, pero se destacó en sus trabajos sobre teoría de los valores, sociología del saber, filosofía de la religión y de la cultura y antropología filosófica. El pensamiento de Scheler, de carácter polémico en gran parte, no se limita a una descripción de las ciencias puras tal como son dadas a la intuición esencial, sino que se aplica a la solución de los problemas que surgen a cada paso en el análisis fenomenológico. Las contribuciones más importante de este pensador estuvieron en su teoría de los valores, en la filosofía de los sentimientos basada en una fenomenología general de los afectos, en la  teoría del espíritu incluida de lleno en la antropología filosófica, en la sociología del saber cómo parte integrante de una sociología de la cultura y, por último,  en la filosofía religiosa, enlazada con una metafísica, en la cual es solucionado el problema de lo real por medio de un realismo volitivo, ya propuesto por Dilthey.

Su teoría de los valores es un ejemplo característico de esta fecundidad de la fenomenología. Scheler distinguió su fenomenología de la de Husserl, al manifestar que mientras esta última se funda en contenidos sensoriales, la suya se encuentra situada más allá de tales contenidos, los cuales se propone fundar. De acuerdo con Scheler existen contenidos intencionales que, aunque no susceptibles de referencia a un acto significativo, no son por ello menos evidentes, o sea, no dejan de ser objeto de una intuición esencial. Estas esencias, llamadas por Scheler valores, se ofrecen a la descripción fenomenológica con el mismo título de legitimidad que las esencias husserlianas y son, a su vez, intemporales y absolutamente válidas. La teoría scheleriana de los valores no desemboca en una ética material de los bienes, en un empirismo semejante al de la filosofía inglesa del sentimiento moral. Él designa su punto de vista axiológico y ético como un apriorismo moral material. Ello significa, en primer lugar, que los valores son, en cuanto esencias puras, elementos a priori y también elementos materiales. Los resultados de esta síntesis de lo material con lo a priori en el campo emocional conducen a Scheler a un sistema de valores articulado jerárquicamente, en cuyo seno lo moral consiste justamente en la realización de un valor positivo sin sacrificio de los valores superiores, que son la culminación de los valores religiosos. En esta vinculación de lo moral con la realización del valor positivo radica la superación del relativismo de toda ética material y, al mismo tiempo, la confirmación de la esencia a priori de los valores.

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SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 7- 2026- EXISTENCIALISMO - PERSONALISMO

 

GRADO 11 - SEGUNDO PERÍODO EXPOSICIÓN 7

EXISTENCIALISMO.

Como movimiento filosófico, el existencialismo se desarrolló en Europa, primero en Alemania y luego en Francia, a consecuencia de la tremenda crisis provocada por las dos guerras mundiales. El mundo dejó de ser un lugar apacible y el proyecto ilustrado de una humanidad que conquistaría la justicia y el bienestar social con la sola fuerza de la razón, fracasó por completo. Ni siquiera la ciencia o la técnica se mostraban útiles para mejorar el mundo. El hombre convertía en instrumento de dominio o devastación todos los saberes. Este movimiento fue poco sistemático y muy heterogéneo, los existencialistas respiran una atmósfera común de pesadumbre y desasosiego. Se sienten arrojados a un mundo que ya no ofrece seguridades, sino catástrofes. Para los existencialistas el hombre es una realidad completa inacabada, con conciencia y libertad, cuyo destino es hacerse y realizarse en medio de múltiples contradicciones de su propia vivencia, lo que le engendra la incertidumbre y la angustia frente al absurdo, al fracaso, lo misterioso y lo inexplicable. Este pesimismo común no hace más fácil la tarea de determinar que autores pueden ser incluidos en este movimiento; sin embargo, se considera como los máximos representantes a:

1 S. KIERKEGAARD (1813-1855)

Nació en 1813 en Copenhague (Dinamarca). Estudió filosofía y teología en Dinamarca y Alemania. Filósofo protestante de la religión que influyó en el movimiento de renovación teológica y filosófica después de 1918.

El punto de partida y la meta de las preocupaciones kierkegaardianas es el yo como ser individual. Creía que de nada sirve a los hombres querer determinar primero lo exterior y luego el elemento constitutivo. Se debe, en primer lugar, aprender a conocerse a sí mismo antes de conocer otra cosa. El yo debe entenderse como relación consigo mismo, el yo es autorrelación. Esta concepción del yo como autorrelación en Kierkegaard, ha de convertirse, después de él, en patrimonio común de todos los existencialistas, pues esta autorrelación constituye la esencia del yo y es interna, concreta, recíproca y viviente. Un examen más profundo de los datos de la conciencia lleva a Kierkegaard a la afirmación de que Dios sostiene y fundamenta el yo. De esta manera la autorrelación del yo se completa en su relación a Dios.     

En la concepción kierkegaardiana, yo y pecado se identifican pues este filósofo dice, que sólo se puede estar delante de Dios con la conciencia del pecado. Así el hombre por el pecado deviene un yo existente, auto relacionándose y colocándose delante de Dios. Los dos temas que más sobresalen en su pensamiento son:

-La angustia. A este tema Kierkegaard dedica una de sus dos obras, en la cual se propuso abordar el concepto de la angustia psicológicamente, pero teniendo en mente y a la vista el dogma del pecado original. Para explicar el pecado de Adán tiene en cuenta dos ingredientes: la prohibición hecha por Dios de no comer del árbol de la ciencia, y la actuación del tentador, es decir, el demonio en forma de serpiente según el pasaje bíblico. Al respecto, la prohibición es puesta por Adán mismo. El yo es una relación consigo mismo. La conciencia de Adán, como la de todo hombre, es dual: una parte de la conciencia pronuncia y la otra recibe la prohibición. También debe ser suprimido el tentador, para lo cual Kierkegaard se apoya en un pasaje bíblico del Apóstol Santiago, en el que plantea que Dios no tienta a nadie ni es tentado por nadie, sino que cada uno es tentado por sí mismo. Es aquí entonces donde, al suprimir al tentador, aparece la angustia. La cual tiene el poder fascinador que otros atribuyen a la astuta serpiente; y en medio de la angustia surge el pecado. El yo se ha destacado sobre su naturalidad, se ha existencializado. 

-El hombre. En el campo antropológico Kierkegaard planteó que el hombre no alcanza su realización progresiva, ya que en el yo se dan riesgos y saltos. Propone tres estadios que, según él, ocurren en la vida del hombre: Uno, el estadio estético: el cuál es el momento del placer escurridizo en la búsqueda desesperada del hedonismo, es el constante presente superficial que no posee ningún vínculo con lo trascendente. Dos, el estadio ético: es cuando se vive de acuerdo a los principios morales, ordenando la actividad y conducta con base en el deber. El deber es para el individuo práctico el imperativo general al cual se debe ser obediente. Tres, el estadio religioso: constituido por la paradoja de la fe, al mismo tiempo esta paradoja es un escándalo ético, ya que es detener la razón y la ética para apoyarse simplemente en la fe. El acercamiento a Dios lo posibilita la angustia, de la cual se sale por la fe en él.

Sus obras principales son: El Concepto de la Angustia (1844), Estudios en el camino de la vida (1845), Temor y temblor (1846), La era actual (1846) y La enfermedad mortal (1849).

2 M. HEIDEGGER (1889-1976).

Nació en Messkirch, Alemania. Estudió en la Universidad de Friburgo, donde se doctoró y de la cual fue luego profesor. También ejerció la docencia en la Universidad de Marburgo. En su recorrido pareció adherirse al nacionalsocialismo, pero más tarde se retiró y se dedicó solo a la enseñanza. Se sabe, además, que ingresó de novicio a la comunidad de los jesuitas y unos meses más tarde se retiró para ingresar al seminario de su ciudad, allí tampoco permaneció porque tuvo que ir a la guerra.

Heidegger se propone comprender el ser mediante una analítica existencial o análisis fenomenológico. Para ello mostró como el desarrollo del pensamiento, desde platón a Nietzsche, se fundamentó en un olvido fatal, un olvido que ocultó el ser a favor de los entes (los que eran). Por eso consideró al ser como algo fundamental de toda actividad filosófica. En este sentido se plantea delimitar con precisión los ámbitos del ser y el ente, pues consideraba que estos conceptos no eran la misma cosa. El ente, constituía lo que es, mientras que el ser consistía en el hecho de que cualquier ente dado sea. De lo cual se puede deducir que la determinación del ente no podía aplicarse al ser y que el ser era previó a los entes. La siguiente cita del autor permite aclarar este problema: “Para plantear de manera explícita, en toda su transparencia, el problema del ser, entonces [...] es necesario poner en claro las maneras de penetrar en el ser, de comprender y de poseer conceptualmente su sentido, como (...) la posibilidad de una correcta elección del ente ejemplar y la indicación de la auténtica vía de acceso a dicho ente.

Penetración, comprensión, dilucidación, elección y acceso son momentos constitutivos del buscar y, al mismo tiempo, modos de ser de un ente determinado, precisamente de aquel ente que ya somos, nosotros, los que buscamos.” Heidegger identificó al ser con la permanencia y la eternidad, en oposición al carácter efímero y cambiante del ente. Este problema lo desarrolló más ampliamente con los siguientes conceptos:

-El Sein. Éste es el ser, o sea, los entes que no tienen conciencia de sí, que no pueden interrogarse acerca de sí, o sea, los seres a la mano, como los llama.

-El Dasein. Es “el ser ahí”, es el hombre o la existencia humana, el que se pregunta por el ser, por su existencia. Heidegger lo explica mediante tres elementos: el ser que existe en el mundo es el Dasein, el ente concreto, el cual es el hombre. El Dasein se relaciona con el mundo de una forma especial porque comprende su existencia, el Sein no sabe que existe el mundo para él. El Dasein no existe ni aislado ni independientemente, sino que existe inmerso en el mundo con los demás seres.

Se remarca el existencialismo de Heidegger cuando afronta el problema del ser con los otros, a lo que señala como el segundo motivo existencial, a los otros se considera como un yo en objetos, como seres en la mano.

 Heidegger dice que el hombre es un ser para la muerte, que ha sido arrojado al mundo “para en él morar e ir muriendo”, ya que la muerte es lo único seguro que cabe esperar al hombre, afirma que la totalidad existencial, con la muerte, llega a su fin, lo que lleva a la angustia como condición estructural de la existencia.

Entre sus principales obras están: El ser y el tiempo (1927), Kant y el problema de la metafísica (1929), ¿Qué es la metafísica? (1930), Cartas sobre el humanismo (1947) y Nietzsche (1960).

3 J. P. SARTRE (1905-1980)

Nació en Paris.  Es el principal representante del existencialismo del siglo XX. Autor de muchas novelas y obras de teatro, pensador de la acción política. Fue profesor hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, luego estuvo en los campos de concentración alemanes y, al ser liberado, se volvió a dedicar a la docencia. En 1945 fundó una revista que llevaba por título “Los Tiempos Modernos”, y desde entonces se dedicó a la actividad literaria.

Sartre ofreció una versión francesa de la doctrina de Heidegger y definió el existencialismo como “un intento de extraer todas las consecuencias de una posición atea coherente”.

Fue el primero en dar al término existencialismo un uso masivo al utilizarlo para identificar su propia filosofía y ser el representante de un movimiento diferente en Francia, que fue influyente a escala internacional después de la Segunda Guerra Mundial. Su filosofía es atea y pesimista de una forma explícita, declaró que los seres humanos necesitan una base racional para sus vidas, pero son incapaces de conseguirla y, por ello, la existencia de los hombres es “pasión inútil”. No obstante, insiste en que el existencialismo es una forma de humanismo y resalta la libertad, la elección y la responsabilidad humana. Con un gran refinamiento literario intentó reconciliar esos conceptos existencialistas con un análisis marxista de la sociedad y de la historia.

Sartre hace una distinción en el campo ontológico entre el en-sí y el para-sí, lo que permite hacer una diferenciación entre el hombre y el mundo.

El “en sí” viene a ser lo que es y carece de toda relación, es una masa indiferenciada, una entidad opacada y compacta. Es el mismo mundo.

El “para sí” es el hombre, la conciencia, la cual está en el mundo, en el ser en sí pero totalmente diferente a él. Él para sí es totalmente libre y está condenado a permanecer en la condición de libertad.

A Sartre le llaman la atención los conflictos y vicisitudes donde se pueden destacar los rasgos de la naturaleza humana; estos tipos de vida son los de la homosexualidad, la drogadicción, los condenados a la pena de muerte, entre otros. Ve al hombre como un proyecto que se vive subjetivamente y nada existe previo a dicho proyecto, afirma que no hay valores ni eternos ni fijos; no hay normas establecidas de una vez para siempre, sino que el hombre debe regirlas de acuerdo con sus convicciones personales. Para él, son absurdos y contradictorios los conceptos de Dios y de creación, al igual que el ser en sí y el ser para sí es radicalmente distinto y no tienen ninguna vinculación. Dios según él, no existe y por tanto las cosas del mundo son contingentes, y ningún valor es superior a otro; así las cosas, carecen de sentido y de fundamento y lo que el hombre hace por encontrarles sentido es algo vano, pues el hombre es “una pasión inútil”.

En cuanto al sentido de la libertad en Sartre, el hombre está condenado a ser libre: el hombre es absolutamente libre. Pero esta libertad no es un don, sino que el hombre se encuentra condenado porque para que la libertad sea plena libertad, no puede haber nada enfrentado normativamente al hombre, ni fe en Dios, ni verdades, ni valores. El hombre este solitario y sin acercamiento en un mundo hostil, sin otra salida que así mismo, su propio proyecto. 

Sartre creó una obra muy extensa y variada, en la cual se encuentran tratados de filosofía, novela y teatro. Entre sus principales obras filosóficas están: El ser y la nada (1943), El existencialismo es un humanismo (1946) y Crítica de la razón dialéctica (1960). Entre sus obras teatrales pueden destacarse Las moscas (1943) y A puerta cerrada (1944). De igual modo se pueden resaltar: su novela La nausea (1938), la serie narrativa Los caminos de la libertad (1945-1949) y su autobiografía titulada Las palabras (1964).

 

PERSONALISMO

Es una corriente filosófica que postuló el supremo valor de la persona por encima del individuo. Dicha distinción permitirá no confundir estas dos expresiones, que en la vida cotidiana se usan indistintamente. El individuo es un ser indivisible que no presenta características propias que lo definan y, por tanto, un ser anónimo como podría ser un número de cuenta; mientras la persona es un ser espiritual, con valores y cualidades propias e intransferibles. La individualidad es mecánica, material e intercambiable. Así, por ejemplo, si Javier muere, otro hombre vendrá a sustituirlo. En el caso de una persona, no es lo mismo. La pérdida de una persona, de un amor, de una amistad, es irreparables. La persona es así la totalidad del ser humano concreto y vivo: material, espiritual, apasionado, virtuoso, pecador, caracterizado por tendencias propias e insustituible. En síntesis, se puede decir que las principales características del ser persona, se resumen en no ser un mero objeto, sino que su libertad, su creatividad y su responsabilidad son fundamentales para definirlo. La persona es un ser encarnado, situado en un cuerpo, situado en la historia y constitutivamente comunitario. A continuación, se expondrá, sintéticamente, el pensamiento de sus principales representantes.

J. MARITAIN (1882-1973)

Representante de la escolástica, retoma el pensamiento tomista y establece una metafísica cristiana para rebatir los errores del idealismo moderno. Según él, el hombre es una persona, no un individuo aislado; está vinculado a Dios, y orientándose hacia Él realiza la expansión de todas sus posibilidades. Sólo a través del personalismo cristiano se conseguirá la ampliación del campo del saber, integrando ciencia, filosofía y sabiduría. Las obras más influyentes son: Para una filosofía de la persona humana y Metafísica de Bergson.

2 E. MOUNIER (1905-1950)

Para comprender la filosofía de Mounier y, por ende, el personalismo, es necesario compararlo con otras dos grandes corrientes contemporáneas, el marxismo y el existencialismo, así como con el individualismo propio de la sociedad moderna, ante las cuales mostró sus distancias y posiciones. La defensa de la persona lo lleva a combatir, en primer lugar, el individualismo, el cual se le presenta como una tendencia que fomenta el egoísmo y el consumismo, la ambición y la despersonalización del hombre en aras del mero bienestar y el desmedido afán de riquezas. Según él, el individualismo es el peor enemigo del personalismo. Ante el individualismo recalcitrante, el personalismo reivindica a la persona como fuente de valores humanos, partiendo de una relación comunitaria en la que las demás personas no representan un límite o un obstáculo. Para Mounier, la persona no se halla encerrada en sí misma, sino que está vinculada a la conciencia, la cual es apertura a las demás conciencias, y por ello comunicación con ellas.  Según este pensador la persona es dominio, elección, formación y conquista del yo. La persona puede ser descrita según sus tres dimensiones: vocación, encarnación y comunión. De ahí que en su manifiesto personalista declare que, aunque no puede darse una definición rigurosa de la persona, es posible definirla como un ser espiritual constituido como tal por una manera de subsistencia e independencia de su ser; y mantiene esta subsistencia por su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos por un compromiso responsable y una conversión constante: unifica así toda su actividad en la libertad y desarrolla por añadidura a golpe de actos creadores la singularidad de su vocación. Entre sus obras más representativas están: tratado del carácter y ¿Qué es el personalismo? 

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SEGUNDO PERÍODO- GRADO 11- EXPOSICIÓN 8- FILOSOFÍA ANALITICA O FILOSOFÍA DEL LENGUAJE- CIRCULO DE VIENA

 

GRADO 11- SEGUNDO PERÍODO EXPOSICIÓN 8

LA FILOSOFÍA ANALÍTICA O FILOSOFÍA DEL LENGUAJE

Dicho movimiento tiene su origen en los años veinte en Austria e Inglaterra. Se caracterizó por su escepticismo frente al conocimiento de las leyes objetivas de la naturaleza y la esencia de los fenómenos. Marca una diferencia entre el positivismo del siglo XX o neopositivismo, que se apoya en la lógica matemática y simbólica, y el positivismo clásico, que pone su énfasis en el análisis histórico. Los grandes avances científicos del siglo XX repercutieron de diversas formas en los filósofos del momento. Algunos reaccionaron con tendencias claramente irracionalistas, mientras que los que defendían la tradición racional tomaban distintos senderos. El más destacado fue aquél que se entroncaba con la tradición empirista o positivista. En este siglo se produjo un gran interés por el lenguaje y su poder. No se trataba de algo nuevo, pero sólo entonces se producía el análisis más riguroso de las posibilidades lingüísticas. Las reflexiones relacionadas con la búsqueda de un lenguaje estricto que expresara claramente todo el saber humano, se circunscribía en la aproximación lógica del mismo.  Entre sus representantes están:

1 B. RUSSELL (1872-1970)

Nació en Ravenscroft. Ingresó en el Trinity College donde estudió matemática y filosofía. En 1901 descubrió la paradoja que lleva su nombre y conmovió los fundamentos de la matemática. En 1913, a través de innumerables estudios matemáticos, llegó a publicar, junto con A. N. Whitehead; los principia mathemática, un trabajo que por vez primera formalizó y axiomatizó toda la matemática en un único sistema mediante el uso de conceptos lógicos. Estuvo muy influenciado por el pensamiento de G. E. Moore, quien se interesó por las cuestiones del lenguaje e ideó un método analítico destinado a la investigación del significado y validez de los conceptos empleados por los filósofos, con independencia de las conclusiones extraídas por estos. Russell siguió éste mismo camino y denominó a su filosofía atomismo lógico, en la cual demostró, entre otros temas, que la matemática era en realidad una rama de la lógica. Se entiende por lógica la ciencia que estudia la estructura del conocimiento intelectual, esto es, independientemente de su contenido, se ocupa únicamente de su forma. El punto de partida del estudio lógico es el análisis del lenguaje en el cual se están contenidos los conocimientos. En su Introducción a la filosofía matemática (1919), Russell describió las dos grandes y contradictorias direcciones del pensamiento matemático: Una, era la constructiva, que iba hacía una complejidad gradualmente creciente; la otra dirección era la abstracción y simplicidad lógica cada vez mayores. Tanto la complejidad como la simplicidad caracterizaban, para Russell, la filosofía matemática.

El atomismo lógico tenía como características: en primer lugar, concebir el mundo como un conjunto de hechos atómicos sin relación, constituyendo un pluralismo extremo y, en segundo lugar,  plantear que el saber estaba constituido por una serie de proposiciones atómicas cuyo nexo consistía en una serie de operaciones lógicas. El lenguaje propuesto por el atomismo lógico era perfecto, es decir, mostraba enseguida la estructura lógica de lo que se afirmaba o negaba. En el atomismo lógico el mundo aparecía como una multiplicidad infinita de elementos separados. Estos elementos eran los átomos, que no eran físicos, sino lógicos. Mediante la lógica del atomismo era posible describir el mundo como compuesto de hechos atómicos. Según Russell, lo común a todo hecho atómico era que ya no podía ser analizable. Además, afirmó que todos estos hechos no resultaban iguales. De esto último, se deducía que los hechos atómicos no eran necesariamente cosas particulares existentes, pues éstas no convertían un enunciado en verdadero o falso. Entre su amplia obra se destacan, fuera de la ya citada, Los problemas de la filosofía(1912), Principia Mathematica (1910-1913), Nuestro conocimiento del mundo externo(1914), Análisis de la mente(1921), Análisis de la materia(1927), El conocimiento humano; su alcance y sus límites(1948) y su Autobiografía(1967-1969).

2 L. WITTGENSTEIN (1889-1951)

Nació en Viena en el seno de una familia judía adinerada. Estudió en Linz en una escuela que sobresalía por la formación matemática y física. En 1912 ingresó a la Universidad de Cambridge como discípulo de Russell. Al estallar la Primera Guerra Mundial se alistó en el ejército austriaco, período en el que escribió el Tratatus lógico- philosophicus, cuya redacción acabó en 1918 y fue publicada en 1921. Después de regresar a Viena se convirtió en maestro de escuela hasta 1928 que regresó a Cambridge como docente. En esa época escribió los Cuadernos azul y marrón. En 1939 accedió a la cátedra de filosofía, puesto que ocupó hasta 1949, año en que la abandonó y se retiró a Irlanda. En su retiro escribió sus Investigaciones filosóficas, que no fueron publicadas hasta 1953, en ellas reelaboró las teorías plasmadas en el Tratatus, por lo que se habla de dos Wittgenstein.

Wittgenstein tuvo una gran influencia en la filosofía analítica del siglo XX. Su pensamiento pasó por dos etapas: en un primer momento (en el Tratatus) afirmó que las proposiciones representaban la realidad y que la labor de la filosofía era la de ayudar a aclarar las proposiciones del lenguaje mediante la aplicación del análisis lógico de Russell. Más tarde (en las Investigaciones), el filósofo afirmó que la representación de la realidad era sólo uno de los usos posibles de las palabras; el significado de las proposiciones dependía de la utilización que de ellas se hiciera. Era preciso en cada caso conocer las reglas del juego.

El Wittgenstein del Tratatus, partió de afirmar que todo lo que podía ser pensado podía ser dicho: los postulados metafísicos, decía, serían intentos de decir lo que no puede ser dicho, de expresar lo inexpresable. La filosofía trataba cuestiones extremadamente importantes, pero el error radicaba en haber querido hablar de ellas tal y como lo hacía la ciencia. Y ¿de qué era posible hablar?, del mundo, contestó Wittgenstein. El mundo era la totalidad de los hechos atómicos, entendiendo por hechos atómicos los acontecimientos aislados. Los átomos constituían los elementos más primarios que formaban el mundo y eran lógicos. A cada hecho le correspondía una proposición atómica en el lenguaje, o sea, los sucesos eran expresables mediante enunciados, que podían ser atómicos, cuando se ajustaban a un hecho, o moleculares, cuando estaban compuestas por varias proposiciones moleculares. Las proposiciones serían verdaderas o falsas en virtud de si se correspondían o no con determinados hechos atómicos. Para el primer Wittgenstein decir algo equivalía a describir unos hechos.

El segundo Wittgenstein, el de las Investigaciones filosóficas, planteó, más que una posición antagónica respecto al primero, una ampliación y corrección  de lo señalado anteriormente. En las investigaciones aceptó que el lenguaje tenía muchos usos y no sólo el de describir. Por tanto, una palabra poseía más de un uso o función de comunicación. El lenguaje detentaba un amplio abanico de usos, y cada uno de ellos constituía el juego del lenguaje, enraizado en una forma de vida. Así el significado de una palabra dependía del papel que desempeñaba en el juego del lenguaje, juego que estaba regido por una serie de normas. De esta manera comprender el lenguaje significaba dominar una serie de técnicas que podían ser aprendidas por todos. Wittgenstein ya no se preocupó de la esencia del lenguaje, que ahora le parecía una ilusión, sino por las relaciones y las normas que dominaban el juego del lenguaje; y estos juegos correspondían en realidad a formas sociales, usos, costumbres diferentes. Respecto a las proposiciones filosóficas, el error cometido hasta el momento, según el filósofo, había sido el de centrarse en la forma de las palabras y no en el uso que se hacía de las mismas, así distinguió entre una gramática superficial (la de la función sintáctica) y una gramática profunda (la de propósito pragmático). El sentido se hallaba en la segunda, que decía el rol que jugaba una determinada proposición en función del juego del lenguaje empleado (empírico, conceptual, entre otros). La función de la filosofía era la de ayudar a entender los distintos usos del lenguaje, analizar el contexto en que se utilizaban las palabras, pues existían muchos juegos del lenguaje válidos.

EL CÍRCULO DE VIENA

Tras la Primera Guerra Mundial, surgió una corriente de pensamiento que tuvo su centro en Viena. Dicho movimiento se apartó de la filosofía metafísica y rechazó la separación entre ciencia y filosofía. Este movimiento es conocido como positivismo lógico, neopositivismo o empirismo lógico. Son diversos los filósofos y científicos que se unieron al movimiento, entre los cuales pueden señalarse: M. Schlick (1882–1936), fundador; el físico R. Carnap (1891–1970); el sociólogo O. Neurath (1882– 1945), el matemático K. Gödel y el pensador británico A. J. Ayer (1910–1989). Tras la anexión de Austria por parte de Hitler, los integrantes del círculo huyeron a Estados Unidos, donde prosiguieron con su labor

Estos pensadores se conectaron con el empirismo y tuvieron sus raíces en el positivismo de Comte. Rechazaron la metafísica y consideraron que la filosofía debía conseguir la visión del mundo propia de la ciencia, a la que otorgaron prioridad absoluta. Afirmaron que el conocimiento procedía únicamente de la experiencia, y que los conceptos teóricos, como mostraba el análisis lógico, provenían únicamente de aquella. Todo conocimiento de hechos debía estar relacionado con experiencias verificables; la ciencia, por tanto, debía de estar libre de concepciones filosóficas del mundo, y utilizar un lenguaje que fuera posible expresar en términos matemáticos y lógicos. Las proposiciones de la metafísica y la ciencia del espíritu eran falsas y rechazables, pues no podían comprobarse mediante el análisis lógico de los datos procedentes de la experiencia y estaban basadas en juicios de valor que no constituían más que expresiones emotivas, y por ello ni verdaderas ni falsas. Teniendo en cuenta todo esto, los pensadores del círculo afirmaron que había que callar frente a todo aquello que no fuera reducible al lenguaje analítico y sin admitir si quiera que haya algo acerca de lo cual no hablamos.

NOTA. AMPLAR CONCEPTOS CLAVES